Entrevista con Pablo Vierci, autor de El niño que heredó el silencio
“Rearmar el puzzle de tu vida puede ser la única salvación”
Pablo Vierci vuelve a sacudir al lector con una novela intensa y perturbadora: El niño que heredó el silencio. El libro aborda un tema doloroso y universal: el abuso sexual infantil y las huellas imborrables que deja en la vida de quienes lo sufren.
“La novela es la historia de un abuso recurrente, perpetrado por alguien muy poderoso. El protagonista queda solo, desprotegido, y esa herida lo acompaña durante décadas hasta que, 40 años después, intenta rearmar el puzzle de su vida”, explica Vierci. Se trata de un thriller psicológico donde confluyen el poder, el dinero, la mentira y el silencio, con un protagonista atrapado en un trauma que amenaza con consumirlo.
El autor recuerda que en su infancia y juventud, en los años 50 y 60, el abuso sexual infantil “no se mencionaba, no aparecía en la prensa, pero no porque no existiera, sino porque estaba solapado. Todo se decía en voz baja, en retazos, como un rompecabezas incompleto”. Ese contexto histórico es el telón de fondo de la novela, que transcurre en dos tiempos: el abuso en los 60 y la narración cuatro décadas después.
El silencio ocupa un lugar central. “Lo más devastador ocurre cuando el niño logra insinuar el abuso y los adultos que deben cuidarlo no actúan, o incluso lo hacen callar. Ese silencio cómplice agrava el trauma de manera exponencial”, sostiene el escritor, citando a psicólogos que diferencian el apego del amor: sin apego, sin seguridad, el niño queda “a la intemperie, a merced de un depredador íntimo”.
En la novela, el perpetrador no solo es un familiar —un “tío”— sino un hombre objetivamente poderoso, dueño de un imperio económico. Esa asimetría de poder es clave, subraya Vierci: “Siempre en todo abuso hay una desigualdad. Y por regla general, al niño le toca enfrentarse a alguien a quien ve más fuerte, más sabio, más influyente”.
El thriller se convierte en un recurso narrativo para explorar esa mente fracturada. Andrés, el protagonista, vive entre memorias reprimidas, silencios y preguntas sin respuesta, mientras busca entender si la muerte de su abusador —un incendio ocurrido en 1969— fue accidente o asesinato. “El trauma es como puertas bloqueadas que impiden desarrollarte. La novela es el intento de abrir esas puertas una por una, hasta ver qué paisaje se esconde detrás”, resume Vierci.
La obra dialoga con la realidad contemporánea, donde el abuso sigue siendo un delito subdenunciado. Datos de Unicef señalan que una de cada cinco mujeres y uno de cada siete varones han sufrido violencia sexual en su infancia, y que ocho de cada diez abusos son cometidos dentro del entorno familiar.
Vierci conecta ese pasado de silencios con un presente donde el tema, aunque aún doloroso, se debate con mayor apertura. “La historia de la infancia es una pesadilla de la que recién empezamos a despertar”, cita del historiador Lloyd de Mause. Y concluye: “En la novela, el protagonista no tiene rescatistas. Debe salvarse a sí mismo, como un detective de su propio pasado. Porque quedarse anclado en el trauma no es una opción. A veces rearmar el puzzle de tu vida es la única salvación”.




