El diputado Fermín Farinha rindió un sentido homenaje al ciclista sanducero Milton Wynants, al cumplirse veinticinco años de la histórica medalla de plata conseguida en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. En su intervención, destacó que aquella gesta deportiva no solo marcó al país, sino que también se transformó en símbolo de esfuerzo, sacrificio y superación personal.

Farinha recordó que Wynants llegó a esa cita tras un largo camino de obstáculos, que comenzó en su infancia en Paysandú. Relató que su primera bicicleta fue fruto de una apuesta futbolera con su tío, y que junto a su primo Mario recorrieron kilómetros sin descanso. La familia fue clave: su padre le fabricó piezas de sus primeras bicicletas, lo acompañó en entrenamientos y lo impulsó a creer que la meta de una medalla no era imposible. Veinte días antes de Sídney incluso debió comprar, peso a peso, la bicicleta con la que luego haría historia.

El diputado subrayó que la hazaña de Wynants se suma a la rica tradición deportiva de Paysandú, tierra del remero Guillermo Douglas y del doble medallista olímpico Juan Antonio “Chivo” Rodríguez. Sin embargo, el logro de 2000 tuvo un sabor especial: después de 36 años, Uruguay volvió a colgarse una presea olímpica, y lo hizo gracias a la entrega de un ciclista que, en condiciones adversas, no se guardó nada. Mientras la ciudad estaba a oscuras por un apagón, el grito de ¡Wynants! iluminó al país entero.

El homenaje también evocó el sacrificio personal del corredor, que prefirió ausentarse del desfile inaugural para reservar energías. Esa madrugada, con un equipo desgastado, un uniforme remendado y una fe inquebrantable, disputó cada punto hasta alcanzar la gloria. Incluso pensó que había quedado tercero, hasta que se confirmó la medalla de plata.

Farinha resaltó que Wynants no solo dejó un legado en la pista, sino que continúa aportando al ciclismo como formador de nuevas generaciones en el velódromo municipal que hoy lleva su nombre. Allí inspira a jóvenes que sueñan con repetir su gesta. Su familia también es parte de ese legado, con su hija Luciana siguiendo sus pasos en el ciclismo internacional.

El diputado cerró recordando que Wynants es una “leyenda viva”, cuya historia resume la garra charrúa: se gana entregándolo todo, nunca guardando fuerzas. Por eso, su nombre quedará para siempre ligado al orgullo olímpico de Uruguay y a la identidad deportiva de Paysandú.