Los trabajadores de ANCAP retoman la defensa de la planta de portland de Nuevo Paysandú, después que la presidente de la empresa afirmara que “lo ideal” sería que la industria cementera estatal continúe sólo con la fábrica de Minas. Mientras recuerdan que hace unos años, el presidente Orsi reivindicó el valor estratégico de la actividad, advierten de la afectación que el eventual cierre provocaría en el departamento.

El anuncio de la presidente de ANCAP

“Lo ideal sería fortalecer una” de las dos plantas, para “abastecer y producir lo que la demanda del mercado requiere” y “no tener una capacidad ociosa gigantesca”, dijo la presidente de ANCAP, Cecilia San Román, como adelanto del plan que el directorio de la empresa presentara al gobierno para la “readecuación” de la industria cementera.  De las dos fábricas de portland que tiene ANCAP, una en Paysandú y otra en Minas, la del departamento de Lavalleja se encuentra en mejores condiciones, en tanto ha recibido inversiones.

La afirmación de la funcionaria no deja dudas. Como ha sucedido en quinquenios anteriores, para la mayoría de los directores del ente la planta local no tiene futuro. La aseveración de San Román, realizada en el marco de una entrevista con Radio Carve, tomó por sorpresa al gremio de la empresa, la Federación ANCAP (FANCAP), cuyos dirigentes locales contaron que se preparaban para establecer un ámbito de “intercambio” sobre el portland y confirmaron que no estaban al tanto de tal iniciativa.

La jerarca enfatizó en la pérdida que genera la actividad, unos 800 millones de dólares en los últimos 25 años, de los cuales 28 corresponden a 2024 y concluye que la empresa debería adecuar su estructura para atender el tercio del mercado del que dispone, para lo cual bastaría una planta.

La reacción del gremio

El referente local del gremio, Horacio Depratti, cuestionó ese enfoque, opinando que el rumbo que promueve “es quedarse en la fácil”, “jugar al achique”, cuando lo esperable sería que las autoridades tomen medidas para expandir la empresa. De hecho, hasta hace pocos años, “ANCAP tenía el 50% del mercado” que fue perdiendo “por las decisiones de los diferentes gobiernos”, enfatizó el dirigente.

“En ningún momento nos habían manifestado la posibilidad de cierre de alguna planta o de no inversión en una, que es prácticamente un cierre porque en el caso de la planta de Paysandú, por la situación que acarrea de hace muchos años de desinversión, significa reconocer que en cinco años no va a poder seguir produciendo», dijo Depratti.

En la planta local trabajan “unas cien personas” con vínculos directos con el Estado y otras 80 a través de tercerizadas.

La lucha

Mientras define un plan de acciones para defender la continuidad de la planta de Nuevo Paysandú y aguarda el respaldo de toda la comunidad para sostener esa lucha, ayer FANCAP se reunió con la ministra de Industria, Fernanda Cardona, que estuvo en Paysandú en el marco de instancias informativas sobre el Presupuesto Quinquenal. La secretaría de Estado, que aseguró no estar al tanto de los planteos de San Román, habría reivindicado el compromiso de establecer espacios de acuerdo con la organización de los trabajadores.

Es esperable que el gremio asiente su argumentación de defensa, entre otros elementos, en el informe presentado en agosto de 2021 por el Departamento de Ciencias Sociales del Centro Universitario Regional Norte (CENUR) de la Universidad de la República (UdelaR). Gestado a partir de ciertas señalas del gobierno de Lacalle Pou que desalentaban el proyecto industrial, el material, titulado “Estructura socioeconómica y laboral de la ciudad de Paysandú y posible impacto del cierre de la planta de portland de ANCAP” y que fuera coordinado por los doctores Mauricio Tubío y Juan Romero, es considerado por FANCAP como “especialmente actual por que la situación del departamento es la misma o peor de la de aquel momento”. La aseveración refiere, básicamente, al alto índice de desocupación que se registra en territorio sanducero y que, según los entendidos, se debe considerar como “estructural”, dado que hace años se sostiene por encima del 10%.

La investigación, que surgió de un convenio entre la FANCAP, SUNCA y el Departamento de Ciencias Sociales, procuró “conocer acerca del impacto social sobre las posibles medidas de cierre de la planta de portland de ANCAP en la ciudad de Paysandú”.

Entre otros datos de sumo valor respecto a las condiciones generales de vida de los sanduceros, y en particular sobre el posible futuro de la industria, los investigadores concluyeron que la sociedad de Paysandú tiene un muy notorio conocimiento de la existencia de la planta y lazos con ella, “cerca de un tercio” de la población “tiene conocidos vinculados a la fábrica” de portland; “el 63,3% de los consultados declara estar al tanto” de la situación de la industria y quienes reconocen el panorama atribuyen “una alta nota de gravedad” al eventual cierre.

Según el gremio de los ancapeanos, no existirían elementos para pensar que estos indicadores se hayan modificado, independientemente de los cuatro años transcurridos desde la realización del estudio.

¿Qué dirá ahora el presidente?

Un integrante de FANCAP confió a 20once que, lejos de enfrentar esta situación, esperaban que el gobierno asumiera la necesidad de invertir en el complejo ubicado sobre la Avenida de Las Américas. Desde hace más de diez años una tercera línea de producción espera en contenedores, al tiempo que los recursos humanos escasean; lo que redunda en la generación de muchas horas extras que encarecen el proceso productivo.

“Por supuesto, preocupado por el tema de la cementera, del portland. Entendimos algunas claves más de las que ya teníamos. Nos vamos más preocupados de cuando vinimos porque hay cosas que no nos cierran y me parece que deberíamos, como país, analizar bastante mejor lo que implica defender nuestra soberanía y los recursos que tenemos. Acá no hay una discusión sobre monopolio porque hay otras empresas compitiendo. Ahora, si yo tengo una empresa del Estado, yo quiero competir bien. Si en algún momento cometimos errores, hay tiempo de subsanarlos porque, además, el negocio es rentable sino no se presentaban tantos. Entonces, me resisto a renunciar a un recurso potente como es el de tener el manejo del cemento, a pesar de no ser monopólico, y me resisto a pensar que no hay formas de hace este negocio rentable, cuando en el mundo así lo es”, dijo en el quinquenio anterior el actual presidente de la República, Yamandú Orsi, después de visitar una movilización del gremio en defensa de la industria.