Familiares reclaman que el servicio de ambulancias “puede y debe rendir más” y piden reforzar la atención.
Un episodio reciente volvió a llamar la atención y la impaciencia en la mutualista sanducera.
Un procedimiento simple y rápido —una placa de emergencia y un traslado puntual— terminó derivando en una espera de dos horas para que una paciente pudiera regresar a su hogar. Los familiares, molestos, aseguran que estas demoras no deberían ocurrir y que existe margen para mejorar el servicio. También escuchamos casos de demoras de hasta cuatro horas.
Según relataron, la primera parte del proceso se cumplió como establece el protocolo. El pedido inicial de ambulancia para llevar a la paciente hacia el centro asistencial se concretó en tiempo y forma. Es lo usual tenemos entendido.
La placa se realizó sin inconvenientes y el personal de salud actuó con profesionalismo y rapidez.
El problema surgió al finalizar la atención. Para solicitar el traslado de regreso al domicilio, la familia tuvo que esperar más de dos horas, una demora que consideran inadmisible, más aún tratándose de una persona de edad avanzada y en situación de fragilidad. “Puede y debe rendir mucho más”, fue la frase que sintetizó el malestar de quienes acompañaban a la paciente.
El reclamo no es nuevo. Según relataron fuentes de la salud las autoridades habían sido informadas de que el personal del servicio de ambulancias arrastraba distintas dificultades laborales. Sin embargo, los funcionarios siguen atendiendo “de la mejor manera posible”, poniendo todo de sí pese a no ser responsables de la falta de recursos, la organización deficiente o la saturación del sistema. La familia remarca que ellos son “la cara visible”, pero no quienes toman las decisiones.
Para los usuarios, es imprescindible reforzar el servicio, incorporar alternativas que permitan agilizar los traslados y aplicar criterios de prioridad cuando se trata de personas mayores o con condiciones de salud delicadas.
“Las esperas prolongadas generan angustia, cansancio y mayor vulnerabilidad. No pedimos nada extraordinario: solo que el servicio funcione como corresponde”, expresaron los familiares, quienes señalan que lo que viven muchos pacientes no es un caso aislado, sino parte de una problemática estructural que requiere atención urgente. Y que se resuelve con dinero.
Mientras tanto, los ciudadanos continúan dependiendo de un sistema que, a su juicio, debería responder mejor. Y que, cuando falla, expone a quienes menos pueden esperar.




