En una actividad enmarcada en el ciclo de encuentros impulsado por la Comisión de Cultura del Centro Cultural Bella Vista, se presentó en la Biblioteca “Enrique Chaplin” de Plaza Bella Vista la obra coordinada por Gerardo Caetano y Magdalena Broquetas “La dictadura civil militar en Uruguay. Nuevas perspectivas”. El libro reúne trabajos de una nueva generación de investigadores, como Leonor Berná, Marcos Rey, Matías Rodríguez Metrás, Álvaro Sosa, Virginia Martínez y el propio Correa Morales. La obra ofrece aportes recientes sobre distintos aspectos del período dictatorial, a partir de investigaciones académicas que se basan en tesis de maestría y doctorado, finalizadas o en curso.

La propuesta contó con la presencia del historiador Javier Correa Morales, autor de uno de los capítulos de la obra, a quien acompañaron Adriana Dávila y José Estévez, todos ellos docentes de la Tecnicatura Universitaria en Bienes Culturales (Tubicu- Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación- Universidad de la República). La actividad fue organizada con el apoyo de la Comisión de Cultura del CENUR Litoral Norte y de la Universidad de la República.

Correa vino a presentar el capítulo titulado “Legitimidad, apoyos y política militar en los gobiernos departamentales”. El texto refleja una parte de la tesis doctoral del autor recientemente defendida.  En él se analizan la composición de los legislativos departamentales instalados por la dictadura en agosto de 1973 designadas bajo el nombre de “Juntas de Vecinos”.  El capítulo avanza en la comprensión de la manera en que operó la dictadura en los gobiernos departamentales, tanto en los mecanismos institucionales como en el perfil de quienes formaron parte de estos gobiernos.

El capítulo hace foco en dos localidades, las de Durazno y Colonia y busca mostrar la vinculación de estos vecinos con las perspectivas “anticomunistas” o “antiizquierdistas” que predominaron en proyectos políticos de la dictadura uruguaya. Busca además señalar la importancia de los legislativos departamentales en la creación de una imagen de legitimidad por parte de la dictadura. El análisis permite avanzar en un tema fundamental, pero del que poco se ha hablado que son “las actitudes sociales” bajo regímenes autoritarios.

Tras la presentación, Correa destacó el clima vivido durante la actividad. “Fue una jornada divina, con un montón de gente, pese al calor. Celebro la invitación y a las instituciones que hicieron posible esto”, expresó. Explicó que el enfoque del libro apunta tanto a explorar temas no estudiados como a proponer nuevas miradas sobre aspectos ya conocidos. “Nos preocupaba estudiar sujetos, organizaciones, territorios que no habían sido abordados: el ámbito de la educación, trabajadores organizados que estuvieron de acuerdo con la dictadura, las Fuerzas Armadas, los partidos políticos, los gobiernos departamentales… Eso sirvió para analizar nuevas cosas, pero también para dar una nueva mirada a enfoques que no habían sido tenidos en cuenta”.
El historiador subrayó que el conocimiento histórico es una construcción permanente. “Aparecen nuevos documentos, nuevas preguntas, nuevas interpretaciones. Hay un acumulado teórico, empírico, metodológico, que nos permite plantear debate. Cuando uno se pregunta sobre lo construido, tiene otra base para aportar”.
Consultado sobre la importancia de las fuentes y el acceso a archivos en el interior, explicó que las condiciones varían mucho según el lugar. “Me pasó de ir a pueblos donde nunca habían recibido a un historiador que les preguntara por sus documentos. A veces los archivos se han perdido porque son papeles que ocupan lugar, que se mojan o se tiran. En nuestro país hay poca cultura de valorizar los archivos. Y quienes los tienen, a veces consideran que son suyos, como un niño malcriado que tiene las cosas solo para él”.
Relató que, sin embargo, ha tenido experiencias positivas cuando logró explicar el propósito de su trabajo. “Una vez que se entiende que no queremos generar problemas, sino conocimiento, la gente hace todo lo posible para colaborar. Pero a veces lleva varias visitas, lleva un convencimiento particular”.
El ciclo de encuentros culturales que tiene lugar en la Biblioteca Enrique Chaplin se ha venido consolidado como un espacio comunitario de reflexión, diálogo y participación. Con actividades abiertas y gratuitas, ha reafirmado la naturaleza de la biblioteca como ámbito de intercambio de ideas, aprendizaje y construcción colectiva de conocimiento. La respuesta del público ha sido clave para fortalecer esta propuesta, que se ha enriquecido con el interés, la presencia y las sugerencias de la comunidad, convirtiéndose en un punto de encuentro ciudadano.