En la entrevista que ofreciera el intendente Olivera a 20once y que hemos ido desglosando en edición papel y también en internet, dijo que apuesta a consolidar una alianza entre lo público, lo privado y lo académico, con la Fundación Más Paysandú como herramienta estratégica. Señala la ausencia de una cámara de turismo, reclama de alguna manera un mayor compromiso empresarial.
“Nos falta conciencia”, dice Nicolás Olivera sin rodeos al ser consultado por diario 20once. El intendente de Paysandú identifica allí uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo del departamento: la dificultad para construir una cultura de cooperación que trascienda intereses individuales y permita pensar proyectos de impacto colectivo y de largo plazo.
“Por algo que impacte en la ciudad, por cómo vos podés contribuir, o incluso por supuesto porque haya un retorno. Falta esa conciencia”, reflexiona. Y pone un ejemplo concreto: “Paysandú no tiene cámara de turismo. Capaz que todavía no hay conciencia sectorial, pero tenemos que empezar a generarla”.
Para Olivera, el turismo es uno de los ámbitos donde más se evidencia esa carencia de articulación. “Si en el sector privado ya es difícil desarrollar algunas cosas, imaginate cuando los propios empresarios no tiran juntos”, señala. En ese sentido, recuerda experiencias previas con el buró de turismo local: “Los que estuvieron ahí le pusieron tremenda cabeza y el hombro, pero en algún momento se sintieron solos, porque no sentían que sus colegas, los propios empresarios, fueran de la mano”.
El intendente entiende esa lógica, pero cree que ya no alcanza. “Es lógico que cada empresa quiera que le vaya bien, que no pierda plata. Pero me parece que hay que trabajar un poquito más. Falta ese sentido de comunidad”, sostiene.
Fundación Más Paysandú: una apuesta al largo plazo
En esa línea se inscribe la creación de la Fundación Más Paysandú, una iniciativa que busca fortalecer áreas vinculadas a la educación, la innovación, el ambiente, la juventud y el desarrollo universitario. Olivera aclara que no se trata de una empresa ni de una herramienta opaca, sino de un espacio de articulación.
“Esto no es una empresa. Es una fundación que apunta a generar un ámbito de trabajo conjunto entre lo público, lo privado y lo académico”, explica. El modelo, dice, se inspira en experiencias internacionales como la de Haifa, en Israel, donde desde el ámbito municipal se promueven startups, capacitaciones y vínculos con universidades.
“La idea es trabajar con la UDELAR, con la UTEC, invitar a la Junta Departamental, incluso ofrecerle a la oposición integrar la comisión fiscal. Queremos que estén adentro, que controlen, que vean todo”, subraya. Para Olivera, ese nivel de apertura es clave para despejar dudas y resistencias. “Imaginate que alguien diga que esto busca evadir controles: al contrario, los estamos invitando a participar”.
Reconoce que existe cierto escepticismo, pero insiste en que la fundación es “una herramienta muy importante” y que no debería perderse por discusiones menores. “Si nos concentramos solo en lo inmediato o en cosas que no son del momento, nos amputamos la posibilidad de tener una buena herramienta para el futuro”, advierte.




