Escribe Juceda
Publicado en edición 330 de 20Once, 17 de enero.
Roberto Passarello, al centro, el popular “Resorte”, fue una institución dentro de Centenario Uruguayo. Como muchos más. Fueron los de aquellos tiempos que dejaron todos los ladrillos que están en el patrimonio edilicio de la sede de calle Zorrilla de San Martin. Sin olvidar el parque deportivo de Av.Park Way Paraguay.
Si habremos escuchado críticas, podriamos decir en todos los clubes, sobre los “viejos conservadores” que no se animan a arriesgar.
Historias que terminan con la renuncia de esos jóvenes que iban a dar vuelta el club y el retorno de los “viejos conservadores”. La primera misión de éstos es tratar de cumplir con los “disparates” que hicieron los que iban a dar vuelta al club.
Quien anda, o al menos anduvo, detrás de una institución deportiva seguramente que conoce varios casos así.
Esto viene al caso al leer con mucha alegría que un club por el cual tenemos un gran cariño, Centenario Uruguayo, intenta recuperar el prestigio de antaño. No solo deportivo, sino social.
En los tiempos recientes marchó a impulsos de algun “Mecenas” y de esfuerzos de muy pocos dirigentes.
Y como lo vivimos porque en unos años hicimos “parada” en la sede centenarista, donde el cantinero era nada menos que Ramón Silvera (luego vino Coco Aramburú con“Colorado” López), es que queremos recordar a aquellos “viejos conservadores”. Muchos de ellos estaban entre los que compraron y ampliaron esa sede social de calle Zorrilla de San Martín.
Cuando el club “estaba en la lona”, entonces aparecieron esos “conservadores” para sacarlo a flote.
Unos buscando aportes de centenaristas de ley, como Homero Nolla, por dar un solo ejemplo. Otros poníendose el overol y haciendo de albañil, pintores, de lo que fuera para tratar de ahorrar la mano de obra.
Imposible olvidarnos de Segismundo “Coco” Aramburú. Un león. El club debía hasta el saludo. Se metió de cantinero con la colaboracion del “Colorado” López. Con una cantina sin “desvíos” de dinero, fue tapando agujeros por todos lados.
Los viejos conservadores ( Lora Passarello, Chueco Loza Balbuena, Quico Peregalli, son algunos de los que acuden a nuestra desgastada memoria) comenzaron a solucionar deficiencias edilicias.
Sobre la zona donde está la cancha de básquetbol, constuyeron una hermosa parrilla. Allí hacían pollos para vender los domingos a fin de poder solventar los premios a los futbolistas. Un día se habían vendido muy pocos. Apareció Roberto “Resorte” Passarello”, fue al teléfono y comenzó a llamar y llamar. Vendió todos.
Coco cuantas veces viajó, por su cuenta, a Montevideo para cobrar el dinero que Bella Vista debía, y creemos que nunca pagó, por el pase de Charles Silvera.
Lo cierto fue que con TRABAJO, SERIEDAD, cuidando cada peso del club, liderados por un comandante de lujo (Coco Aramburú) , Centenario renació de las cenizas como el Ave Fénix.
Tan fue así que el recordado “Flaco” Ferrigno, en la presidencia, contrató a Julio César Coiro como entrenador, y Centenario fue campeón del “Honor” sanducero. Con Loncho Barreto como estandarte en el campo de juego.
Que estos recuerdos sean una motivación, una guía, para los nuevos y centenaristas dirigentes. Que tengan presente el esfuerzo y consecuencia de aquellos “viejos conservadores” responsables en gran medida para que Centenario tenga su casa propia y su campo deportivo.
Adelante, sería una enorme alegria que los “Gringos” vuelvan a ser.
