Julio Norte Werner

Es posible que alguno no entienda la oportunidad que se presenta, pero ella está ahí.

Después de todo es el Frente Amplio, el de los trabajadores, el de los desamparados y necesitados de siempre, el único capaz de proponerse un presidente salido de la clase obrera

Nuestro departamento castigado una vez más por la desocupación se enfrenta a la pregunta de si un igual puede sacarlos de ese predicamento.

Los números de desocupación podrán ser bajos pero para aquel que lo sufre es el 100% del problema.

En líneas generales no estamos ante problemas de gestión por parte de gobiernos frenteamplistas pero hay cuestiones evitables con otra orientación política.

Nadie va a negar que las cuestiones inherentes al municipio se cumplen, recolección, alumbrado, bacheo, mantenimiento en general pero qué pasa con lo demás.

Afirmar que la intendencia no debe de generar políticas de empleo, salud o educación es privarse de un trabajo político sumamente importante en la batalla cultural que nos rodea.

Andrade presidente entusiasma a pensar desde otra óptica, cuestionar lo que se asume como natural o habitual, la política para y desde doctores, solo entendidos en tal o cual materia luego de años de estudio, Andrade llama a quienes necesitan se empoderen para conseguirlo a no esperar más por el cambio sino que transitar a través del propio cambio, o acaso quienes trabajamos a diario en las tareas más mundanas -lejos del glamour del título pomposo-no tendremos la claridad que nos da la propia necesidad de conseguir vivir de otra manera.

Cuestionar lo establecido, un giro de 180 o de 90 grados o al menos dar un paso en ese sentido.

Andrade no promete, solo pone en evidencia de que como pueblo ponemos mucho en el asador, vienen por todos incluso si son dos pesos de redondeo de tarifas, desaparecerá hasta la devolución del IVA por pagar con la cuenta sueldo.

Ningún enemigo del pueblo fue compasivo cuando se restableció el status de derecha luego de cualquier experiencia de “izquierda”.

Lo más llamativo es que desde el discurso podemos asumir una posición clara con respecto a hacia dónde queremos ir o de dónde venimos y que problemas tenemos en el momento y por delante.

Mismos principios y nuevos sueños, no ponemos en duda lo primero pero ¿nuevos sueños? Hay quienes aún soñamos con la pública felicidad, trabajo, un techo para todos, soñamos con poder cambiar todo para no tener que volver a soñar más con el cambio.

Si queremos una sociedad diferente y construirla sobre cimientos fuertes que mejor que un albañil de presidente.