En julio del año pasado un llamativo hecho captó la atención del país y desató un fuerte debate local. Los medios nacionales contaron del episodio refiriendo a que en Paysandú se había vendido una plaza, y así fue. La Agencia Nacional de Vivienda (ANV) puso a la venta, entre otros, los dos terrenos sitos en la intersección de Avenida Enrique Chaplin con calle Uruguay, donde hace 35 años se asienta una placita referencial para el populoso barrio Obrero. Desde la confirmación del negocio hasta ahora, el proceso se caracteriza “porque todo suena raro”, según definió el referente barrial Ariel Cruz, que anunció un recurso para que la venta sea declarada nula.
Un poquito de historia
La placita fue inaugurada en setiembre de 1990, junto con la pavimentación y mejoras en iluminación de la Avenida Chaplin y con la llegada “de la Línea Especial de COPAY, que venía hasta Uruguay y Enrique Chaplin, pero después, lamentablemente, se sacó”, cuenta Ariel Cruz que gestó el paseo junto a su padre. “Esos dos predios eran una cantera de tosca, de ahí sacaba el material para hacer calles. Por eso había quedado un pozo muy grande que cuando se llenaba de agua los gurises usaban como piscina, aunque era bastante peligroso. Primero fuimos a pedirle a Belvisi para hacer la plaza, pero nos dijo que no podía porque eso era del INVE. Cuando entró Larrañaga lo volvimos a pedir; él habló en Montevideo y le dicen que esos esos padrones no figuraban. El asunto es que conseguimos armarla”.
Desde entonces el paseo ha ocupado un rol de relevancia en una comunidad “que congrega a unos 20 barrios”. En general, los sucesivos gobiernos han colaborado con su sostenimiento y jerarquización. En la gestión Caraballo (2015-2020) el sitio fue equipado con juegos de madera, tomando la denominación con la que ahora se conoce.
“Una vez se intentó ponerle el nombre de Raúl Sendic, que vivió, acuérdense, ahí cerquita. A nosotros nos encantaba la idea porque fueron excelentes vecinos. Nilda, su esposa, nos servía la copa de leche en la Escuela 11, mi hermano fue muy compañero de Raúl hijo y yo de Ramiro. Pero no hubo apoyo en la Junta”, lamentó Cruz, consciente de que el nombre del líder tupamaro está lejos de conseguir consensos. No obstante, “que tuviera un nombre seguramente ayudaría a su reconocimiento como plaza”, reflexiona quien prefiere tomar como broma las voces que anuncian que el paseo se terminará llamando Ariel.
La venta
“Todo esto es muy raro, es una cosa ilegal, tras cosa ilegal”, sintetiza Cruz sobre la enajenación de la tierra y los sucesos posteriores. “Para empezar, los terrenos que no existían aparecieron por arte de magia. Eso nunca se podría vender, es inalienable, porque está librado al uso público; todos sabían que ahí existe una plaza”, apunta sobre el negocio que se concretó por poco más de 30.000 dólares por padrón, precios notoriamente más bajos que los que fijaría el mercado.
El comprador, “que vive a tres cuadras de la plaza”, pidió a la Intendencia el desmantelamiento de los juegos y, llamativamente, la comuna obró según el pedido del particular, desaprovechando la oportunidad de enmendar la situación y anticiparse al reclamo que ha sido especialmente notorio. Pocas horas después de que el asunto se conociera en todo el país, rearmó las estructuras en un predio que había reconocido como privado. Así sigue hasta ahora.
Los vecinos hablaron “con todo el mundo” pidiendo, en principio, “que la Intendencia expropiara, que le pague al dueño y asegure la placita para el barrio”. Pero, el gobierno de Olivera siempre se negó a la posibilidad, supuestamente “porque demora mucho tiempo”. No obstante, el recurso fue utilizado reiteradamente en los últimos años. Hay quienes afirman que el particular está dispuesto a vender, pero, ahora sí, según los precios del mercado. “Sabemos que el dueño se ha presentado muchas veces a la Intendencia, pero parece que ya no tiene suerte de ser atendido. Y ahora está preparando un juicio contra la ANV y la propia Intendencia”.
Por la nulidad
Cruz anunció que “asesorados por el escribano Illia y otros profesionales, que ceden su trabajo de forma honoraria porque comparten el reclamo”, en breve presentarán un recurso tendiente a conseguir que el negocio por los padrones de la plaza sea considerado “nulo, como que nunca existió. Es probable que la ANV se presente y diga que hicieron todo bien y ahí iremos a un juicio. Pero nosotros estamos muy tranquilos, porque nos avala la razón en el reclamo”.
La fiestita
Mientras tanto, el sábado 13 de setiembre, de 14:00 a 18:00, el espacio se vestirá de fiesta para celebrar sus 35 años. Habrá diferentes atractivos, especialmente para los niños, al tiempo que se pondrán a la venta algunos productos para generar recursos que se destinarán a solventar los gastos administrativos de la acción que se iniciará en Montevideo, por ser allí donde la ANV tiene su sede, pero que luego derivará al ámbito local. “Esperamos que todo el mundo nos pueda acompañar porque lo hacemos todo a pulmón. Fuimos a pedir ayuda a la Intendencia, pero nos dijeron a todo que no a todo”, comentó.