En una nueva edición de La Previa, producción de Focus Sport 60 y con la conducción de Emiliano Dornelles, Pablo “bola” Lima, exfutbolista uruguayo con una extensa carrera que incluyó pasos por Danubio, Vélez, Rosario Central y el fútbol europeo, compartió su historia en una entrevista a distancia. Radicado en Miami, donde desarrolla proyectos vinculados al deporte, Lima repasó su presente y viajó en el tiempo para recordar sus inicios en la Franja, los campeonatos obtenidos y las experiencias que marcaron su trayectoria dentro y fuera de la cancha.

Pablo Lima hace ya ocho años que vive en Miami. Allí, tras el retiro como futbolista profesional, encontró un nuevo rumbo. “Terminé de jugar, trabajé un año como director deportivo en Danubio y bueno, cuando vi lo que era la realidad del fútbol por detrás tomé la decisión de venirme para acá y hacer mis proyectos, hacer mis cosas para no depender de nadie”, contó en la entrevista con La Previa.

El inicio de esa nueva etapa estuvo ligado al fútbol. “Hice una academia de fútbol, Evolution Soccer Academy, que la tuve seis años. Después ya cumplió su ciclo y ahora actualmente tengo una compañía de experiencias deportivas y de becas universitarias”, explicó.

Desde Estados Unidos observa el crecimiento de la MLS y el futuro que se abre en el país. “Yo diría que ya está un poquito más avanzado que eso realmente. Si bien el nivel no es top, creo que en un par de años quizá puede llegar a serlo. Pero ya sabemos lo que es el tema de infraestructura y organización, en ese sentido no hay problema. Y los clubes, realmente cada ciudad está creciendo con su equipo y la verdad que está muy bueno futbolísticamente”, valoró.

Danubio, la raíz

El nombre de Pablo Lima está fuertemente ligado a Danubio. Su camino en el club comenzó tras un breve pasaje por Defensor y River. “Fue muy fugaz donde directamente no me tuvieron en cuenta, entonces me fui para Danubio y ahí sí hice toda mi carrera”, recordó.

Los años en la Franja marcaron su vida. “Momentos hermosos, la verdad que tuve una experiencia muy linda. Todos los recuerdos que tengo son buenos, más allá de que hayas ganado o perdido, eso es circunstancial. Pero aprendí mucho, crecí mucho, me formaron de una forma excelente, lo cual estoy toda la vida agradecido”, relató.

Ese vínculo no fue solo deportivo. “Compartí muchísimas cosas, muchísimos campeonatos ganados ya de chiquito hasta grande. Eso es algo muy lindo y es un recuerdo muy bonito que me quedó”, añadió.

Por eso, cuando se le pregunta por lo que significa Danubio, no duda: “Fueron momentos muy lindos que pude compartir con gente que no es que digas que son compañeros, sino que son amigos de la vida. Porque nos formamos durante muchos años en divisiones formativas y después nos tocó estar en Primera División juntos, y en Primera también salir campeones. Así que, qué más lindo que eso”.

La costumbre de pelear arriba también quedó grabada. “No quiero sonar agrandado ni mucho menos, pero en Danubio en esos tiempos nos habíamos acostumbrado a salir campeones. Nos inculcaban que era muy importante claramente salir campeones, pero también era muy importante formarse. Ya veníamos saliendo campeones durante muchos años y después poder repetirlo en Primera obviamente es distinto, es lindo y es una sensación única”, subrayó.

El salto a Argentina

La carrera lo llevó luego al fútbol argentino, donde tuvo un pasaje que recuerda con cariño. “Fueron momentos muy lindos en Vélez realmente. Si tengo que definirte dos equipos, Vélez y Rosario Central fueron los momentos más lindos que pasé”, resumió.

Sobre su estadía en Liniers fue claro: “En Vélez estuve cuatro años”. El paso por Rosario Central fue breve, pero intenso. “Fue muy corto, pero la verdad que vivimos cosas muy lindas. Es un equipo muy complicado de jugar, pero a la vez es muy lindo”, expresó.

No todas las experiencias dejaron el mismo sabor. “Después Colón no lo tomó en cuenta, la verdad que no me fue muy bien, no me gustó esa experiencia. Quilmes estuvo lindo, pero tampoco fue algo tan importante para mí”, reconoció.

El sueño europeo

Llegar a Europa era un anhelo de Lima. Sin embargo, no fue un camino sencillo. “Particularmente siempre tuve el problema de que no tenía pasaporte comunitario. En ese momento fue una traba. Muchos equipos, si bien tenía posibilidades de ir a España, Italia, no podía entrar por el pasaporte comunitario”, explicó.

Esa dificultad lo llevó a tomar otra decisión. “Decidimos con Paco desembarcar en Grecia, que había cuatro cupos en ese momento. El fútbol griego estaba muy bien económicamente, había muchas figuras que estaban yendo para ahí, así que tomamos esa decisión”, contó.

Así llegó al Iraklis FC, donde vivió una etapa especial. “El equipo era muy lindo, tenía todo, la gente acompañaba, jugábamos en un estadio olímpico. Estaba todo muy bien, el nivel era muy bueno, sobre todo los equipos grandes como Panathinaikos y Olympiacos. La pasé muy bien”, describió.

El entorno también ayudó a la adaptación. “Vivía a una cuadra del mar Egeo, era algo increíble. Con el idioma me adapté, terminé hablando un poco de griego. Yo hablo italiano, también un poco de inglés, así que si querés comunicarte lo hacés. Claro que no es fácil al inicio, pero si tenés ganas lo hacés y no hay problema”, explicó.

Incluso destacó la convivencia cultural. “Al haber tanta gente de tantos lados, todo el mundo habla como puede. Tenés una charla de repente con un rumano y en el medio de la charla te habla tres idiomas distintos porque es como puede manejarse. No hay problema, es normal”, relató entre risas.

La experiencia como legado

El paso por Europa fue, en sus palabras, la concreción de un sueño. “Era un sueño. Me habían ofrecido quedarme en Vélez y en algunos equipos argentinos, y yo tomé la decisión de irme porque quería tener el sueño de jugar en Europa. Me fue muy bien, la pasé bien, crecí mucho como jugador y como persona”, afirmó.

Por eso, mirando hacia atrás, no tiene dudas: “La experiencia fue muy, muy enriquecedora”