Una rendición con silencios: inversión histórica y empleo del interior fuera del foco
La inversión histórica y el empleo del interior que no entraron en el discurso
El discurso presidencial ante la Asamblea General dejó sin mención la mayor inversión de la historia vinculada al hidrógeno verde, omitió referencias al atraso cambiario y no presentó una política clara de empleo para el interior productivo.
La rendición de cuentas ante la Asamblea General no es un trámite administrativo. Es la instancia política en la que el principal responsable del gobierno define prioridades y transmite certezas. Al cumplirse el 20% del mandato, el país esperaba señales claras de rumbo.
Sin embargo, quedó flotando una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que la mayor inversión de la historia del Uruguay, con miles de empleos en juego para el interior productivo, no haya tenido siquiera un segundo en el discurso presidencial?
El presidente Yamandú Orsi dedicó buena parte de su intervención a insistir en el punto de partida y proyectar escenarios, pero los tiempos corren, y no todos pueden esperar.
La estabilidad es necesaria, pero no es suficiente. Gobernar no es solo describir la herencia ni anticipar horizontes: es decidir en el presente.
Hoy Uruguay tiene en carpeta el proyecto de hidrógeno verde de HIF Global en Paysandú. No se trata de una obra departamental ni de una iniciativa sectorial. Es una apuesta estratégica para el país, que implica la mayor inversión de su historia, con potencial para generar transformación productiva, desarrollo industrial, posicionamiento internacional y miles de empleos directos e indirectos.
Sin embargo, no hubo mención alguna.
En política, los silencios también comunican. Y cuando una inversión de esta magnitud no forma parte del mensaje presidencial, la señal que se transmite es de indefinición. No hay duda que esto es una oportunidad única para el país, es una inversión estratégica, que no puede quedar en pausa.
Se habló de empleo juvenil, una preocupación válida y compartida. Pero no escuchamos una política de empleo con enfoque territorial que contemple las asimetrías del país. El interior no vive de promedios nacionales, en materia de empleo, Paysandú al igual que gran parte del litoral enfrenta una realidad muy diferente, con golpes a la industria, a la producción y al comercio . No es una buena señal que el gobierno tome decisiones asumiendo que estar lejos de los centros de consumo es una condena, como lo ha hecho al mencionar los destinos de la Planta de Portland, donde el costo del ajuste se traslada únicamente a nuestro departamento.
Tampoco hubo referencia al atraso cambiario, una variable clave para la competitividad de nuestras empresas. Cuando los costos internos crecen por encima del tipo de cambio, la presión la sienten las pymes, el agro y la industria del interior. Ignorar esa realidad no la corrige, y más aún en un contexto internacional complejo.
Se habló de descentralización y equidad territorial, pero los anuncios concretos se concentraron en el área metropolitana. Mientras tanto, en el interior el cierre de empresas o las reestructuras afectan el tejido productivo y el empleo.
No vimos autocrítica. Y la autocrítica no debilita: fortalece. El tiempo pasa y las responsabilidades no se delegan. Es imprescindible actuar con rapidez y con instrumentos concretos.
La etapa del diagnóstico ya pasó. También la de las excusas. Es momento de estar abocados a construir, a ejecutar y a resolver con una mirada puesta en el territorio.
Se habló de vivienda, y en ese campo hay que seguir construyendo. Uruguay aún tiene más de 600 asentamientos, y en Paysandú hay más de 40 mujeres jefas de hogar que esperan una respuesta del Plan Juntos con un convenio formado. También se habló de saneamiento, pero hay localidades donde, después de un año de gobierno, los vecinos siguen esperando, como ocurre en Guichón y Quebracho.
Gobernar es administrar prioridades, y hoy estas radican a nuestro entender en el desarrollo productivo, la inversión estratégica y en el empleo.
Con el presupuesto aprobado, el tiempo del diagnóstico y la planificación ya pasó. Uruguay no puede vivir en condicional ni puede darse el lujo de convertirse en un país de oportunidades perdidas. Por lo tanto, el hidrógeno verde no puede quedar en carpeta, el empleo del interior no puede reducirse a un promedio estadístico y competitividad debe resolverse en clave de descentralización.
El 20% del mandato ya transcurrió, las oportunidades esperan por la decisión política y la gente también.
