Texto de Salomón Reyes
Tenía 11 años cuando junto con mis hermanos menores, fuimos a pasar unas vacaciones a la casa de mi hermana mayor en Playa Azul, Michoacán, un pequeño pueblo costero mexicano que tenía fama de turístico, aunque algunas infraestructuras no estaban para presumir. De cualquier manera, cuando vi el primer episodio de “La maldición de Widow’s Bay” no pude evitar hacer comparaciones entre, la isla ficticia de “Widow’s Bay” y ese pintoresco pueblo familiar en el Océano Pacífico.
En esa ocasión, mi hermana tuvo la genial idea de llevarnos al cine a la ciudad más cercana que era Lazaro Cardenas, una ciudad industrial poco atractiva aunque para mí todo el asunto era un agasajo.
Llegamos de tarde y mi hermana compró palomitas (pop) y refrescos para todos los chiquillos (gurises) que íbamos. Entramos a tiempo a la sala para acomodarnos pero yo estaba mal. Algo que había comido en el almuerzo me estaba provocando un dolor de estómago terrible pero no quise decirlo para no frustrar la ida al cine.
En las primeras imágenes de la película, un viejo marinero contaba una historia de fantasmas a un grupo de adolescentes que estaban sentados alrededor de una fogata en medio de la playa. Ahí tuve mi primer retorcijón y salí corriendo al baño porque sentía que algo se me salía. Cuando volví intenté entrar a la sala pero mi hermana me interceptó y me sentó cerca de la dulcería para que se me pasara el malestar que ella ya había adivinado en mi cara pálida. Desde ese lugar, escuchaba emocionado los efectos sonoros de la película y cada tanto, me levantaba para asomarme a través de la cortina. Este movimiento lo combinaba con otras tantas idas al baño porque la cosa que se me salía, no se quería detener. Así, en episodios y cólicos, terminé de ver aquella película que tanto me marcó “Fog” (La Niebla) de John Carpenter de1980.
Cuando me senté a ver en casa “La Maldición de Widow’s Bay” y vi las evidentes referencias a la película que había visto en mi adolescencia, temblé de emoción. Pero “La Niebla” no era la única referencia cinematográfica en la serie, también había menciones a “El Resplandor”, “Tiburón”, “Carrie”, “El muñeco de Mimbre”, al cine de Stephen King y otros más que seguramente vendrán en los siguientes episodios. La serie completa es una antología homenaje al cine clásico de terror, metida de una desopilante comedia.
“Widow’s Bay” aborda la historia de una isla con aspiraciones turísticas que tiene no una, sino varías maldiciones, a las que sus personajes tienen que hacer frente pero la columna vertebral de la serie no sólo está en el terror que se cierne sobre sus habitantes sino en el humor cáustico que produce un montón de carcajadas, al menos las mías.
La agudeza e inteligencia de sus diálogos, el ritmo dramático y la “peculiaridad” de sus personajes que bien podrían encontrarse en cualquier pueblo uruguayo, es la motivación perfecta para seguir esta serie que se presenta como un modelo fino del horror comedy.
Tom Loftis (Matthew Rhys) el alcalde de la isla y su secretaria personal Patricia (Kate O’Flynn), son los encargados de cuidar y fomentar la reputación turística de la isla pero son ellos también, junto con otros raros personajes, los que deben luchar contra los misteriosos sucesos y las maldiciones que poco a poco se van sumando a la épica de la serie. Es posible que la continuidad de los episodios sea un poco forzada, pero en cada uno de ellos, hay un conflicto principal con cuotas muy altas de hilaridad, que a partir del ridículo y la vergüenza, van produciendo equívocos y situaciones cada vez más descabelladas.
“Widow’s Bay” es de las series más frescas del año y con seguridad sus intérpretes, guionistas y productores, estarán muy ocupados en la próxima temporada de premios. Si quieren tener un motivo para reír de situaciones que todos conocemos pero nunca nos atrevimos a contar, vean “La maldición de Widow’s Bay”. La serie es transmitida por Apple TV y lanzará su último episodio (10), el próximo 17 de junio.
Para finalizar, quiero agradecerles de corazón que hayan mantenido a “Nico” durante tres semanas en salas de cine. Algo inimaginable. Ahora se viene la gira nacional. Gracias.