La Feria del libro volvió y está bueno.
Con mucho menos despliegue que la última que se hizo, en 2019. Y también con menos difusión.
El Club Payandú fue muy buen anfitrión. Muy bonito, no hay dudas. La mano de Asisper se nota.
Al ser más pequeña la feria, naturalmente genera menos concurrencia. En Paysandú hay mucha oferta de actividades los fines de semana. Hay que ver el vaso medio lleno, es cierto.
Pero estuvo muy lleno en el 2019.
Hubo presentaciones de autores con 3 o 4 personas y otras con sala llena como la de Margarita o Hermann.
Si se apuesta poco, los resultados son menores. Quizás no se pudo o no se quiso. Vaya uno a saber.
Está bueno que se hagan cosas pero qué lejos estuvimos del 2019.
Igualmente nos gustó ir.
¿Por qué se terminó el sábado? Podría haber sido hasta el domingo.
¿Es un evento en el que la izquierda le pone más “onda”? Parecería que sí.
Es un error pensar así porque nos perdimos tener una gran feria del libro. Quizás sea para el 2023.
