La Comisión Técnica Mixta de Salto Grande es “el organismo Binacional, integrado por delegaciones de ambos Estados que conforman el Plenario de la Comisión, conviven el organismo específicamente como Dirección con sus áreas de apoyo directo, con las áreas que tienen a su cargo la tarea de producción y transmisión de energía eléctrica, así como la administración y ejecución de las decisiones políticas y administrativas del Plenario, denominado en forma corriente como “La C.T.M.” según carta de presentación.
La delegación uruguaya a la CTM la integra el otorrinolaringólogo salteño Carlos Albisu, como presidente de la misma, Nicolás Irigoyen, como vice y Daniel Arcieri. Dos blancos (Albisu y Arcieri) y un colorado. El Frente Amplio quedó fuera de la conducción.
Distintas iniciativas, la más vieja con 120 años de antigüedad, planteaban la concreción de una represa en la zona, hasta que un convenio firmado en 1946 allanó el propósito. En plena dictadura, el 1ª de abril del 74 comenzó la construcción del complejo hidroeléctrico que se echó a andar cinco años después; aunque con el “funcionamiento del último hidrogenerador …(…)…quedó oficialmente inaugurada la obra” el 27 de mayo de 1983.
El complejo tiene su misión y sus objetivos, aunque con el mismo entusiasmo con el cual se apoyan emprendimientos o a distintas Instituciones u organizaciones se colocan correligionarios a trabajar; con buenos emolumentos.
Desde dichos cargos se hace política partidaria, a tal punto que el hoy presidente de la delegación uruguaya quiso llegar a la Intendencia de Salto desde tal posición. El alicaído partido colorado estaba jugado al retorno del senador Germán Coutinho Rodríguez, pero sus socios herreristas le pusieron las fichas y todos los respaldos al otorrinolaringólogo surgido de las filas de Aire Fresco, fracción nacionalista fundada por el inquilino de Torre Ejecutiva y el veterinario Álvaro Delgado. El resultado electoral es cosa conocida. La posibilidad de realizar política a la vieja usanza motivó que Julio María Sanguinetti, avezado en tales lides, dijera que CTM era un ducado. Tal vez la preocupación por atacar a los gremios de la enseñanza, entre otras cuestiones, haga que la caricatura del partido de Batlle y Ordoñez olvidara las críticas a la Comisión.
En general llegar a ciertas espacios o comisiones binacionales tal vez no de cierta visibilidad, aunque suple no haber llegado a un cargo electivo, tal el caso de Albisu. La idoneidad para el desempeño es menos relevante que el viejo y querido reparto. De ahí a colocar amigos o correligionarios es un mero trámite. A contrapelo de las medidas nacionales de cubrir un tercio de vacantes producidas en el Estado, la delegación uruguaya colocó, entre abril del 20, al asumir, y julio pasado, 30 personas. Obviamente que por la ventana y sin más galardones que ser correligionario. Brecha en su edición del pasado 5 de noviembre señalaba que “a fuerza de nuevos cargos y designaciones directas, la gestión multicolor en la represa más importante del país ha incrementado sus gastos de personal en un 24 por ciento. En alianza con el colorado Germán Coutinho y con guiños del frenteamplista Andrés Lima, los ingresos directos a Salto Grande incluyen a nueve ediles nacionalistas y a la ex secretaria privada del presidente de la República, mientras la política de ascensos beneficia, entre otros, a un importante empresario de medios local”. El presidente de la delegación uruguaya ha sostenido el argumento que al tener que separar, fruto de la pandemia, tareas que hacían uno y otro equipo de cada país quedaron baches que se debían cubrir. La cobertura vino por el lado partidario y/o familiar. El ducado en su máxima expresión. Hoy hay del lado uruguayo 255 funcionarios.
Un sexteto de objetivos, centralizado en la generación y trasmisión de energía limpia, pautan la labor cotidiana. Uno de ellos tiene la finalidad de “desarrollar la actividad, desde una perspectiva de Responsabilidad Social orientada al desarrollo regional de forma de integrar la gestión y, en forma armónica, el respeto por los valores éticos, las personas, las cuestiones de diversidad y género, la comunidad y el ambiente”. Sobre este objetivo, la delegación uruguaya maneja un presupuesto de entre 25/30 millones de dólares anuales y otros 900 mil dólares por cobro de peaje a quienes usan el puente que une ambos Estados. Pasan por el mismo, procedente de Chile, Paraguay, Bolivia, 33 mil camiones al año. Al igual que la delegación argentina, la uruguaya financia proyectos, ayuda económicamente a Instituciones y a las Intendencias de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro. Todo ello en nombre del “desarrollo regional”. Tarea primordial del gobierno nacional o subnacionales. Poco se sabe los criterios que se utilizan para tales ayudas.
Trascendiendo estas históricas acciones, la CTM en nuestro territorio, ha ido muy lejos en cuanto a sus ambiciones. Subrogando, -aunque sostienen el concepto de la complementariedad-, creó en el 2020 un polo educativo binacional. Por ejemplo, llegó a implementar cursos de periodismo, estando en territorio la UdelaR, por ejemplo, y trabaja con denuedo en la constitución de un Hub logístico multimodal (intercambiador/punto de conexión) con puerto seco, Free Shop, muelle de barcazas y reconstitución de transporte por ferrocarril (Salto-Concordia) y en la zona del lado uruguayo.
…llegó a implementar cursos de periodismo, estando en territorio la UdelaR, por ejemplo, y trabaja con denuedo en la constitución de un Hub logístico multimodal
Algunos sectores políticos cuestionan los gastos en que incurre CTM y la ven como un “gobierno paralelo” a los nacionales y departamentales
Entrevistado en el programa En Perspectiva (Radiomundo, 15 de junio) Albisu defendió lo actuado ya que “la gente de la región ha estado siempre esperando el despegue de la zona y no sucedió”. Entiende que la misión pasa por “tratar de buscar desarrollo, interactuar con las comunidades y articular con los gobiernos de cada país”. Adelantó que la represa empezó, en el 2019, su “renovación. Se va a hacer la represa nuevamente pero arriba de la represa; funcionando”. Describe la represa como un factor que tracciona inversiones para un departamento, como Salto, con un altísimo guarismo de desempleo; 12%. Además remarcó que “todo lo hacemos con la Intendencia” de Salto.
Sin perjuicio que las iniciativas parecen fortalecer el territorio, -particularmente el salteño-, muy golpeado por el desempleo, no es competencia de CTM ejecutar políticas educativas y logísticas: por más que se aduzca que se coordina con Intendencias y otros organismos nacionales. En lo concreto, relacionado con el Hub logístico no se sabe que roles, (si se sostiene que “la gente de la región ha estado siempre esperando el despegue de la zona y no sucedió”), cumplen las otras Intendencias y la Administración Nacional de Puertos. Al puerto de Paysandú se lo paralizó.
No es solo un problema metodológico, es de competencia. Además, el Estado tiene organismos idóneos para ello y la ejecución y el uso de los dineros puede ser auditado y controlado.
Propender al necesario “desarrollo regional” motivó, por ejemplo, el ingreso de 6 personas sin que conozcamos capacidades, expertise y forma de selección.
Algunos sectores políticos cuestionan los gastos en que incurre CTM y la ven como un “gobierno paralelo” a los nacionales y departamentales.
Hay que recordar que la oposición política quedó fuera de la delegación uruguaya.
