Testimonio de hijos ex presos políticos

“La Memoria” conocidísima canción de León Gieco dice en un pasaje que “todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia. La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir, libre como el viento”.

Rossana Cabillón y Gabriela Jesús son hijas de ex presos políticos y nos contaron que “en este camino conjunto que venimos recorriendo hemos constatado con conciencia las secuelas que tenemos en común, eso nos ha posibilitado encontrarnos para charlar y no ha sido fácil”.

Ambas participaron de una reunión de la Intersocial de Paysandú que las convocó para trabajar por el mes de la memoria.

La idea es “empezar a recabar testimonios con el objetivo de reconstruir la memoria reciente y poder difundir la misma”.

Relataron que “no ha sido un camino fácil, cada paso nos fragiliza y también nos fortalece”.

El grupo Memoria en libertad está constituido por quienes fueron  niños y niñas en dictadura que “hemos sufrido el terrorismo de estado, las acciones durante nuestra infancia y adolescencia”. Pretende aportar a la reconstrucción de la memoria colectiva y promover la importancia de difundir derechos humanos. Es una idea de contribuir al diálogo entre generaciones sobre los hechos que “vivimos entre lo que sufrimos y recuperar espacios de memoria para poder sanar”.

Además agregaron en la entrevista que “hay una generación de jóvenes que no tuvo ninguna vinculación, no tiene idea del motivo por el cual seguimos luchando. Han pasado más de 40 años y la memoria sigue viva y muchas cosas no se resolvieron. Fuimos víctimas del terrorismo de estado. Éramos niños y adolescentes en aquel momento y nunca fuimos tenidos en cuenta, siempre se hablan de los adultos como perjudicados por la dictadura”.

En aquel entonces recuerdan que “el tema estaba tapado, no nos permitíamos contarlo”.

Gabriela apunta que “hay un discurso hegemónico que contó su historia, que fueron nuestros padres, nuestras madres, pero como hijos tenemos que reescribir la historia desde nuestro lugar que fue haber vivido la dictadura y el terrorismo de estado desde la niñez. Nuestras infancias fueron en dictadura y en lo que fueron los penales, en las visitas, otros compañeros en el exilio. Creemos que hay un debe, que no ha sido contado. Porque hace a la memoria, y a que hay otras vivencias secuelas, traumas”.

El colectivo “Memoria en libertad” fue recibido por Naciones Unidas con el propósito de visibilizar la temática, pretenden que “se reconozcan a esas infancias como víctimas del terrorismo de estado”.

En 2008 se funda el colectivo que por años no ha tenido mayor actividad, ahora se busca “sostener la memoria, para contar la historia.  Y de reconstrucción de la memoria, también un espacio de encuentro entre pares, para compartir las situaciones vividas. Muchos compañeros vivimos allanamientos, torturas físicas, psicológicas en forma sistemática cuando íbamos a las visitas, a los penales, a los centros de reclusión y ahí era pensado.

La mochila ha estado cargada por años y “recién podemos contar nuestra historia después de tanto tiempo”.

Hasta el momento “no ha habido reparación del estado, ningún presidente nos ha recibido.  Solo se ha hecho hacia los hijos una ley de amparo por salud que tampoco se cumple”.

Coinciden que “hay profesores de historia que se han referido al tema. En mi caso me han entrevistado, pero es poco. En aquellos años hubo mucha violencia psicológica dentro y fuera de los centros militares, era un trauma porque había que viajar y cuando llegábamos allá estaban los perros policías, los milicos que te revisaban, casi que te desnudabas, aunque no queramos quedaron grabadas en nosotros esas imágenes”.

Gabriela tenía 5 años y su hermano tenía 6 meses cuando empezó a viajar a ver a su padre,  “nuestra infancia fue entre penales, no se decía mucho en el barrio, en las escuelas porque estábamos en dictadura. Entendíamos estos códigos, nuestras madres nos sostenían, y entendimos como manejarnos en un penal, íbamos dos veces al mes. Se viajaba jueves y sábado, salíamos a la 0 hora, llegábamos a las 6 de la mañana, el trámite para acceder a la visita transcurría entre las 6 y las 13 horas, ese era el trámite. Y la visita era solo de 45 minutos, posteriormente salíamos y todo ese trámite se volvía a hacer”.

Destacó que “naturalicé esas situaciones hasta que de grande me di cuenta que eso no era normal. Nosotros reafirmamos el nunca más terrorismo de estado, queremos memoria, justica y reparación, ese es el objetivo de nuestra lucha, porque nuestros derechos fueron vulnerados”.

Sobre aquel tiempo oscuro recuerdan que “en los allanamientos los militares robaban en las casas, había miedo en los barrios, era difícil conseguir trabajo para mi madre, estos relatos coinciden con otros relatos de compañeros de otros departamentos”.

“El nunca más es firme en nosotros, el contexto histórico y actual nos hace reafirmar ese nunca más terrorismo de estado. El relato, la memoria es importante y el poder que la memoria reciente se sepa en las generaciones nuevas. No es fácil hablar y acceder”.

En Cenur “hubo un espacio que hoy no funciona”. Se había aprobado trabajo con el grupo de Paysandú, con dos psicólogas y con una antropóloga de la Facultad de humanidades de Montevideo”.