La droga puede llegar al límite de destruir familias puertas adentro, al punto que “hay padres que vienen a la Jefatura a pedir que pongamos preso a su hijo”, porque temen que le pase algo grave o que cometa un delito producto de la droga.

A ese extremo llega la desesperación de los adultos. Y lo lamentable es que no hay centros de rehabilitación de larga estadía gratuitos para personas adictas, señaló Diego.

Testimonio de un adicto

“Estoy separado de la vida”

Se promete a sí mismo cambiar la cabeza y salir adelante. Jura y rejura a los demás que si él quiere puede dejar de consumir pasta base, cocaína, marihuana, alcohol, pero sigue en el submundo de las drogas. Tiene 33 años, dos períodos de rehabilitación,  y después las recaídas.

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