RADAR MUSICAL

José María Brunini

 Allí en la esquina noreste de Sarandí y 19 de abril, el 8 de junio de 2004, se inauguraba la Plazoleta «Alberto Carbone», comprendida en el proyecto Paseo «Humberto Megget» de aquel entonces. El  Intendente, escribano Álvaro Lamas, un familiar de Carbone y este cronista, descubríamos la placa alusiva. Don Alberto, el querido y recordado maestro, fue uno de los más importantes formadores de músicos en Paysandú; varios de ellos -entre los que nos contamos- tratamos de seguir su fantástica cátedra y de alguna manera continuamos su obra en la docencia de instrumentos y enseñando sus ricas composiciones, en especial para guitarra. Carbone, precisamente llevaba adelante su academia muy cerca de la plazoleta: por 19 de abril casi Ituzaingó.

El sitio fue dotado, desde el punto de vista físico o arquitectónico, de los elementos necesarios como para que allí se desarrollen actividades culturales: recitales, peñas, exposiciones, clases abiertas. En ocasiones funcionó como tal. Pero no hubo continuidad. Y es una lástima ya que a tan funcional lugar, le falta el alma del arte. Nos resistimos -como sanduceros y como creadores de la idea de la denominación- a que únicamente sean utilizados sus servicios higiénicos…

Animamos a la «pay colonia» a considerar sus presentaciones en la Plazoleta «Alberto Carbone»; quizás no sea posible algún tipo de recaudación para que el músico obtenga su justo salario. Aunque al respecto pueden surgir alternativas. Pensamos que, en tiempo de frío, la tarde soleada y temprano; y en períodos de calor, la noche acogedora. Lo que se desarrolló allí, siempre obtuvo eco. Es que, realmente, es un lugar ideal.

AYIYÚ Y EL MAESTRO

Entre el exalumnado de Carbone, aparece la educacionista Ayiyú Baptista. En una oportunidad organizamos en la plazoleta un encuentro de escolares, con la idea de que Ayiyú les hablara sobre el querido maestro. A las condiciones de comunicación de la disertante, se sumó que cada detalle de la exposición atrapaba a los gurises. La misma maestra, en sesión especial del 8 de junio de 1993, a 130 años en que aquella villa de Paysandú fuese declarada ciudad, expuso sobre Alberto Carbone en la Junta Departamental. En un pasaje expresaba: «No me quiero detener en datos biográficos, porque las fechas se olvidan fácilmente; lo que no se olvidan son las realizaciones, son los hechos; pero quiero ubicarlo (al Maestro Carbone) en la historia de Paysandú; porque forma parte de esa historia y porque contribuyó grandemente a hacerla cada vez mejor».

No podemos dejar de citar los grandes encuentros anuales en Teatro Florencio Sánchez, a través del denominado Conjunto «Fulgores». Solistas, formaciones varias instrumentales, coro y demás, para un variadísimo programa en diversidad de géneros. Era una forma de «rendir examen» de lo aprendido en el año; ese día especial de cada noviembre, lo aguardábamos con ansiedad.

DE ESO SE TRATA

Citas de la cultura de antaño que solemos incluir en R.M., apuntan a, fundamentalmente, el recuerdo, el reconocimiento, el homenaje. Sobre todo porque forman parte del testimonio de la memoria. Aunque hay otra razón no menos importante: que las nuevas generaciones se enteren, conozcan y hasta reconozcan a toda esa gente comprometida que se brindó por entero, hace tanto tiempo, por un pujante Paysandú.  En definitiva: que los jóvenes sepan que, por ejemplo, hubo un Maestro Carbone. De eso se trata…

HASTA LA PRÓXIMA

De «Evocación», poema de Mario Castro Bergara (exalumno de Carbone) dedicado al Maestro, compartimos una estrofa: «Qué orgullo que tenía yo, Maestro,/ cuando en los días de mis años niños,/ me enseñaste a pulsar una guitarra/ jugando con las notas de un estilo».