Escribe Mauro Goldman.
Todavía no salimos del asombro por la infame muerte a un vecino de nuestra sociedad en primer lugar, a un padre de familia, esposo y también reconocido integrante de la comunidad judía de Paysandú. Es por ello que no dudamos que el ataque fue hacia los judíos lo que de por sí agrava el hecho, absolutamente inédito en nuestra ciudad y que enciende una luz de alarma fuerte.
¿Qué nos está pasando?
Además que suceda en Paysandú, ciudad con una larga historia de fecunda y tolerante convivencia de colectividades llama aún más la atención. La historia de la colonia 19 de abril es un claro ejemplo del crisol de etnias que ya hace 100 años poblaron ese solar, conviviendo alemanes, judíos, criollos, entre otros.
Además en la propia ciudad la comunidad judía tiene larga existencia y participación en la sociedad sanducera, con sede social y actividades varias.
En el momento del dolor uno se pregunta: ¿Estaba preparado para ser Maestro? ¿Para estar al frente de una escuela ante chicos a los que va a formar? ¿Se hacen pericias siquiátricas en Primaria?
En otro orden ¿Cuán efectivo es el trabajo de la inteligencia?
A familiares y amigos de David nuestras más sentidas condolencias. Esta lucha recién comienza! Paysandú debe ponerse de pie y en alerta.