LIDERAZGO EFECTIVO Y CONTRIBUCION EMOCIONAL
En las dos entregas anteriores, hablamos de la importancia de rever y analizar los antiguos “sistemas de compensaciones”, en los cuales lo económico parece ser el eje central de la motivación, el compromiso, y la responsabilidad de los colaboradores.
He aquí el punto de inflexión: debemos comprender que la motivación de los colaboradores en el contexto laboral, va más allá de lo económico.
La gestión del desempeño, está totalmente vinculada al comportamiento de los responsables de liderar los equipos de trabajo. Algunos estudios e investigaciones han demostrado que los diferentes líderes, impactan de manera directa en el clima laboral, y por consiguiente, en la contribución emocional de las personas.
El liderazgo efectivo se construye en base a una fórmula: Atributos del Líder x Resultados, donde los primeros se definen como su inteligencia emocional, su capacidad de toma de decisiones, de resolución, y manejo del conflicto; las consecuencias entonces, conllevarían a los resultados (financieros y de satisfacción del capital humano).
La capacidad y habilidad de desarrollar los atributos, implica la toma de conciencia de la importancia del rol.
En relación a la inteligencia “emocional”, que difiere sustancialmente de la “intelectual”, podemos afirmar que la mayoría de los líderes que fracasa en su gestión, nos muestra como un común denominador su falta de inteligencia emocional, y no su capacidad intelectual. Muchos líderes intelectualmente muy formados, que no prestan atención a sus conductas y comportamientos, ni a cómo éstos impactan en el comportamiento de las personas de manera negativa, padecen de una enfermedad que denominamos en el contexto de las empresas como “miopía organizacional”.
A la inteligencia emocional la podemos definir como: la capacidad de poder conocer y reconocer nuestras emociones, para poder interactuar de forma equilibrada con las emociones de los demás. Esto nos lleva a revisar y generar una introspección en base al autoconocimiento, y la humildad de reconocer aquellos aspectos y atributos sobre los cuales trabajar, para lograr el don de la Empatía (posibilidad de advertir las emociones del otro, para comprender e interpretar su accionar).
Cuando de Empatía hablamos y a motivación nos referimos, el entusiasmo cobra real sentido. La contribución emocional cuando conocemos “empáticamente” a nuestros colaboradores, sabemos qué es importante para ellos, cuáles son sus propósitos, qué esperan de nosotros, qué esperan de su trabajo, qué les gusta, cuál es su potencial, y cuáles son sus limitantes que los traban en su desarrollo personal, nos permite elaborar un mapa o diagnóstico mirando y proyectando un futuro optimista, basado en sus talentos naturales y adquiridos.
Como conclusión el liderazgo efectivo, es aquel que se ocupa del desarrollo del potencial de su equipo de trabajo, sin hacer hincapié en las limitaciones, convencido de que las personas son nuestro principal capital de trabajo y altamente responsables de los resultados.
Continuará