El semanario 20Once en su edición de hoy realiza la cobertura de un evento que contó con la organización de Paysandú Nuestro y 20Once junto al auspicio de hotel Papiros se desarrolló la presentación del libro “Deliberación o dependencia” del docente y periodista uruguayense (Concepción del Uruguay) Américo Schvartzman.
La cita fue en el salón de club Remeros y el disertante comenzó señalando el caso de un diario porteño, Página 12 cuando por primera vez aparece en el mismo, periódico de alcance nacional la expresión de Licencia Social, en 2012 que está vinculado a una empresa canadiense que tenía previsto un proyecto de inversión minera en La Rioja.
La idea de licencia social tiene que ver “con la intención de que haya una autorización social, una autorización por parte de la comunidad. Es una idea sencilla, para nada extraordinaria”.
También la licencia social apareció luego con el fracking.
La idea de la licencia social aparece importada por la Asamblea ambiental de Gualeguaychú en su lucha contra la instalación de las pasteras en Fray Bentos.
Recordó el caso de la cumbre de Río en 1992 que fue firmada por Uruguay y Argentina. Fue una cumbre organizada por Naciones Unidas sobre Medio Ambiente que elabora una declaración cuyo principio es que “el mejor modo de tratar los temas ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados”.
Además agrega que “los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos”.
Agregó que “nuestras democracias han tenido poca representación ciudadana. Una democracia pensada como representación, en la que elegimos representantes que deciden por nosotros”.
Destacó el caso uruguayo cuando en un plebiscito en 1992 decidió no enajenar las empresas públicas, un caso emblemático que contrasta con la aparente inmovilización del pueblo uruguayo.
“Lo que ocurre con los problemas medioambientales es que nos muestran con claridad algo que debería ser la esencia de nuestra vida, que los problemas que nos afectan a todos tenemos que resolverlos entre todos”.
Cree que hay desconfianza entre los líderes políticos y organizaciones ambientales porque “no son manejables” estos últimos y del otro lado “desconfían de las autoridades porque temen ser manipulados y porque no les creen” algo que el docente ve claramente en la Argentina y que no pasaría en Uruguay.
Insistió en que “la humanidad quiere vivir en democracia. Los problemas que tiene deben ser resueltos desde una concepción más democrática como dijo Norberto Bobbio y la cuestión ambiental es poner con mucha claridad los problemas sobre la mesa. Es difícil convencernos o persuadir a los que deciden. Hay una democracia de expertos, aquello que fulano es el que sabe y yo hago un paralelismo entre quienes discutieron ese modelo. En esa analogía hacían una comparación entre pueblo-representante y médico-paciente. El pueblo no podría decidir que tratamiento debe recibir, cosa que no comparto”.