Escribe Raúl González (RAGO)

El semanario 20Once en sus páginas dedicadas al deporte, nuevamente ha puesto en el tapete el básquetbol. En sus últimas dos ediciones, bajo la responsabilidad de Mauricio Dotti y José Luis Verri, ha atacado temas de meridiana claridad referentes al quehacer local. Con la profundidad que ello amerita, con una óptica que vaya a saber las razones, el bisturí y el análisis de situación agudo, no se expande por parte de quienes tienen poder de comunicación den otros sitios. Política deportiva y competencia van de la mano, vaya novedad. El tema es que no se cultiva y buscan caminos de realizaciones.

Precisamente Dotti-Verri, han puesto sus ojos en el básquetbol femenino que se sigue debatiendo en ocupar el lugar que se merece y concuerdo totalmente con sus planteamientos. Que obligan a retroceder en el tiempo para desnudar los males que aquejan al básquetbol sanducero en ese rubro.

Pese a ese camino duro, lleno de escollos que recorrieron Sollazo, Charo Zannier, Javier Scarabini, Laura Mattiauda entre sus guerreros más prominentes, la mujer que busca cultivar el baloncesto lo hace pese a las piedras que se ponen en su camino. Hoy todo sigue casi igual, con pocos avances y el veto de algunos clubes en no dar espacio y tiempo en sus canchas. Grave sin duda este cuestionamiento desnudado en 20Once, sin que la Liga tome ingerencia en aportar soluciones.

Vale recordar que en 1999 pareció que el femenino a nivel nacional cobraría fuerza y volumen. Desde esferas de la Federación Uruguaya de Básquetbol se anunciaba ir tomando medidas las Ligas afiliadas. Desde el 2000 sería obligatorio el básquetbol Femenino y como tal la Liga de Paysandú, presidida por el Dr. Sergio Picasso tomó nota y anunciaba el 23 de febrero de 1999 a los clubes que sería necesario competir bajo ese rótulo, para estar listos para la temporada venidera. OBLIGATORIO EN LO LOCAL EN 1999.Nacional en el 2000.

Se creó el Consejo de Neutrales Femenino, que me tocó el honor de presidir, junto a Martín Generali que luego renunciara por razones personales y Laura Mattiauda como Asesora, esta última con conocimiento pleno de la interna, la elegimos en base a ello. Más como siempre soplaron malos vientos a la hora de sumar y hubo oposición a que fuera competencia oficial obligatoria.

De resultas el Consejo de Neutrales de la Liga, concedió plazo para el 2000 y se comenzó un torneo oficial con cuatro clubes. Wanderers, Centro Allavena, CAEBU y Centro Pelotaris. Con sacrificio y esfuerzos, dificultades ante un club que presentaba apenas una plantilla de 7 u 8 jugadoras en algunas ocasiones se pudo cumplir con el objetivo solicitado desde la Liga madre.

Pese a todo los escollos como forma de premiar ese inicio, el respaldo vital de Zannier, Scarabini, Mattiauda para llegar a buen puerto y ver culminados sus esfuerzos. Tiramos la idea de hacer un Torneo del Litoral en Mayores y Mini. Se había alejado Generali y logramos el aporte formidable de la señora Cristina Milano, vinculada a Allavena más intachable en su neutralidad. Javier Scarabini en Mayores, Laura Mattiauda en Mini fueron designados técnicos. Salto, Soriano y Río Negro comprometieron su apoyo, lamentablemente a último momento se bajaron los fraybentinos.

Centro Allavena brindó su escenario gratuitamente. A pulmón se editó un afiche para conseguir fondos y un baile en una disco permitieron financiar las competencia.

Paysandú salió vice campeón en ambas categorías con una actuación más que aceptable pese al poco tiempo que hubo de preparación donde imperó la lógica y Soriano dominó en los juegos.

Hubo una buena cosecha, ya que permitió que jugadoras como VIrginia Merello, María Virginia Giani y María Noel Coria fueran preseleccionadas para la selección uruguaya y luego seleccionadas para el Sudamericano de Perú las dos primeras.

Pareció que Paysandú se encaminaba a la continuidad de su Liga merced a la obligatoriedad y potenciar su competencia. Más la FUBB no cumplió y hoy a 17 años no se concretó nada de lo prometido. Amén  los clubes sanduceros poco comprometidos se subieron al carro del facilismo y el Consejo Femenino abortó.

La política sigue siendo negativa. Las chicas del Interior son un relleno y deben hacer grandes sacrificios como en aquel entonces, si tienen la suerte de ser convocadas en formas poco ortodoxas, sin pasar por el verdadero tamiz que debe regir toda citación. El centralismo manda y no se ve superación pese a que se diga lo contrario a nivel internacional, cuando caemos hace tiempo por diferencias abultadas.

Siempre sostuve que para progresar en lo local, hay que arrancar desde los 6 años. Precisamente, Laura Mattiauda veo predica la motivación desde los 5 y con ello ir teniendo la plataforma de despegue apropiada. De menor a mayor e ir formando la escalera. Se debe respaldar ello con una Liga Femenina conformada en bases serias, es posible y obviamente bajo el ala de la Liga madre. Un Neutral del Consejo Superior debería ser su Presidente. Sobra material humano, todo está en crear las condicionantes necesarias y darle a su vez a la mujer que con derecho propio exige, tener su lugar en nuestro baloncesto.

No en vano Paysandú tuvo grandes figuras, como Ana María Oddone, primera basquetbolista del Interior en ser seleccionada para defender a Uruguay y luego enrolarse en Peñarol. Alcira Porzella la capitana bohemia. La rubia Isabel Visele que brillara en Touring y su pasaje en la capital. Más todas las chicas que han ido defendiendo con suerte diversa selecciones uruguayas. Sin olvidar al Touring brillante que de igual a igual compitiera en el torneo capitalino en 1991-92 con Manzana Sollazo como orientador. Rica historia que merece ser apuntalada.