Por Franco De Los Santos.

Nombre del espectáculo: “A volar”

Letras: Marco Nieto

Puesta en escena: Marco Nieto

Arreglos corales: Eduardo Fontoura

Coreografías: Tatiana Gómez- Nico Telles

Vestuario: Alicia Islas, María Bermúdez, Liliana Recondo

Maquillaje: José Jaime y equipo

Dirección responsable: Sebastián González

Parodias: “El pacto de Xochimilco”, “8 de marzo”.

Tiempo: 1.12”

Cerrando la primera rueda, finalmente realizó su debut parodistas Sinvergüenzas diciendo presente en su décimo tercer año consecutivo en el carnaval sanducero. Con un buen marco de público que acompañó la fría noche de lunes, Sinvergüenzas brilló en su categoría, recordemos que no tienen competencia y van por las menciones generales.

La presentación fue muy dinámica, ecléctica, visualmente un impacto donde el cuerpo de baile con aviones y  los cantantes en el proseño del escenario descollan junto con el efecto de luces generando una visión global maravillosa.

La estructura escenográfica ocupa casi toda la parte trasera con paneles altos, una tarima con escaleras sirve de avión pero reutilizable en todo el espectáculo ambientado efectivamente de tal forma que contribuye al desarrollo de las escenas debido a que los actores utilizan los dos planos.

La primer parodia de “Pancho Villa” interpretado por Robert Capote resulta ser la que logra mayor comicidad. Capote con su vasta experiencia escénica a través de los chistes cortos, ágiles y recurrentes con sus mechas hace el deleite del público.

La parte actoral es el fuerte de este grupo, se aprecia una buena elaboración de personajes de Santiago Castillo, Marco Nieto, Matías Pérez, “Chino” Poncet y Eduardo Fontoura. A lo mejor se podría ayudar a estos actores con algún efecto sonoro cuando rematan los chistes que resultan ser en su gran mayoría eficaces.

La puesta en escena está bien diagramada, no solo se utilizan varios planos en el escenario dándole profundidad escénica sino que hay una clara coordinación en el juego de luces, los quiebres escénicos son ágiles y precisos. Este trabajo hace que la parodia no decaiga en ningún momento.

Con respecto al vestuario es acorde, sombreros mexicanos, chaquetas, botas y toda la utilería de los soldados muy prolijos y cuidados.

El trabajo coral es interesante, se destacan las voces solistas de Agustina Pírez, Emanuel Castillo, Gervasio Ortiz y “Chino” Poncet. Si bien los arreglos no son rimbombantes se destaca por la contundencia y la fuerza, no sale gritado, se disfruta.

La segunda parodia, la más emotiva del espectáculo por los contenidos planteados, hace referencia a las mujeres de New York que van a trabajar a una textil y allí son explotadas laboralmente hasta que deciden revelarse.

Un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Esta ciudad  fue escenario de nuevo de una huelga polémica para aquellos tiempos. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder amamantar a sus hijos. Durante esa huelga, perecieron más de un centenar de mujeres quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton, en un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la huelga.

Es difícil que en un tema tan serio como este logren mechar partes de humor, pues lo logran, plantean un manejo inteligente del humor negro, con mechas de chistes locales.

El momento cumbre del espectáculo sin dudas es cuando las mujeres salen del escenario, se dirigen al público involucrándolo directamente con carteles exigiendo derechos: “igualdad”, “salario digno” “pan y rosas” inmediatamente la gente responde con aplausos.

La despedida es un homenaje a “Dicharacherismo 87” en sus 30 años de aquel debut en la categoría, una galera, un par de guantes guardados en el baúl de los recuerdos. Por tal motivo el vestuario es de la misma forma, las chaquetas de color plateado con moños, galeras y bastones.

Las coreografías finales fueron bien ejecutadas, con fuerza, energía, coordinadas, recorren varios puntos del escenario, quizás faltó algún cuadro coreográfico en la transición de las parodias para que no queden relegadas solo en la presentación y despedida.

Un espectáculo brillante, cuidado, armonioso, digno de la categoría, bien aceitado, sin muchas cosas que ajustar.

Felicitaciones Sinvergüenzas por dejar en alto la categoría.