Fernando Sollazo
Cuando se jugaban los recordados campeonatos nacionales en juveniles y mayores de básquetbol, previamente la selección de Paysandú tenía que jugar las eliminatorias para llegar a jugar el Campeonato Nacional durante una semana en la ciudad que fuera anfitriona. En primer lugar la selección de Paysandú Capital tenía que jugar partidos de ida y vuelta con la selección de la Liga de Guichón. En esta ciudad había muchos equipos como el caso de Obreros Unidos, Cenca, Clorofila, Peñarol, Nacional, entre otros. Luego de su campeonato, al igual que en nuestra ciudad, se formaban las selecciones de juveniles y mayores. El partido de ida se jugaba en Guichón y era todo una fiesta. Las selecciones de Paysandú salían en ómnibus desde la sede de la Liga en la calle Colón y 33 Orientales. Cuando faltaban pocos kilómetros para llegar a Guichón esperaban en la carretera varios autos de dirigentes y allegados de dicha ciudad y armaban con el ómnibus de la delegación sanducera una caravana para recibirnos y a su vez promocionar el espectáculo. El suscrito, que fue muchos años integrante de las selecciones de Paysandú la primera vez que me encontré con ese recibimiento inusual de un rival quedé sorprendido. La caravana se engrosaba cada vez más, y sonaban las bocinas y sirenas recorriendo toda la ciudad y desde los hogares muchos ciudadanos salían a saludar hasta que se llegaba a Obreros Unidos donde se jugaban los partidos. Los encuentros eran muy reñidos, a veces jugados con mucha fuerza y con una hinchada de Guichón que alentaba permanentemente e incluso en los primeros momentos de los juegos impulsaban a sus jugadores a plantear lucha de igual a igual. De acuerdo a nuestra memoria por lo general siempre ganaba la selección de Paysandú salvo alguna excepción y en el partido de vuelta en nuestra ciudad la diferencia se mantenía y aumentaba para clasificar y jugar con otro rival de otro departamento y después si se ganaba recién clasificar al Campeonato Nacional. Pero una vez, en mayo de 1982 Guichón se armó con todo su potencial. Incluso incluyó en su equipo a jugadores que ya habían pasado por nuestro básquetbol y estaban en equipos de Montevideo, como el caso de Jorge Parafiniuk, Dardo Dietchi, Ismael Rodríguez, que se sumaron a Tomás Pagano, Zapata, entre otros. Y en el partido de ida Guichón estuvo muy cerca de ganar y solo perdió por un doble. La hinchada de Guichón estaba enloquecida y vino a alentar a su equipo a Paysandú. Hizo fuerza el rojo pero finalmente Paysandú con el buen juego de Mario Viola, Walter Canziani, Carlos Vidal, Ramiro Aldecosea y Julio Oyhenart aseguraron la victoria. Época linda del básquetbol donde el interior de nuestro departamento también participaba. Es imposible olvidar la fraternidad luego de los partidos en Guichón donde se compartía todos unidos un asado de primera y un brindis por el básquetbol y el deporte por encima del triunfo o la derrota. El agradecimiento a nuestro colega Julio César Damico que colaboró con esta remembranza.
