Este viernes 12 de agosto se presenta en el teatro Florencio Sánchez TANTOMÁN.
Hace 23 años que desparraman canciones, desde que sacaron el primer premio en la Semana de la Cerveza de 1993.
Poco común que gente que no es del ambiente, luego de ese logro hayan dedicado tanto tiempo a seguir un camino tan difícil si los hay en Uruguay, como el de la Canción Popular.
Mantener una relación entre dos personas durante 23 años con el solo objetivo, de aportar al cancionero popular.
“Es muy difícil en Uruguay, cantar a dos voces sin parecerse a alguien. Por ello, decidimos de entrada nomás, inclusive para ir al concurso de la Semana, cantar canciones nuestras. No imitar, ni aún re versionar canciones de otros. Siempre hemos estado en el filo de la cosa, del peligro de perder identidad: más de una vez nos dijeron ‘qué lindo! igualitos a Los Olimareños!’ A quienes admiramos, y en quienes nos basamos para resolver muchas canciones. Nunca lo negamos. Pero nos hacen pensar si en realidad estamos aportando algo. Pero como las canciones son nuestras, creemos, o queremos creer que si.”
En estos años han tenido la oportunidad de viajar y cantar en varios países de Latinoamérica: Perú, Brasil, Venezuela, Argentina. Cómo ha sido esa la experiencia?.
“Los últimos viajes han sido por Perú y Venezuela, a instancias del Festival-Movimiento Sonamos Latinoamérica, al que empezamos a ser invitados gracias a Laura González Cabazudo (quien nos acompañará este viernes en el Florencio Sánchez, junto con Ana Prada). Eso de andar por otros pagos, que tienen otros modos y estilos, y ver cómo se identifican con nuestras canciones, además de emocionarnos, nos da para pensar que la música realmente es el lenguaje universal, pero además, aún usando nombres propios en las canciones, y paisajes concretos muy nuestros, en todos lados encuentran similitudes con sus personajes, sus problemas, vivencias, y eso nos hace concluir (y no es nada nuevo ni descubrimos la pólvora) que pertenecemos a una región un poco más grande de los que creemos. O nos quieren hacer creer. Y hay otras historias además de las que muestra la CNN. Realmente andar por esos lados te abre la cabeza. Es un turismo diferente el que hacemos, porque va más allá de los edificios, las comidas y trajes típicos. Hablás con la gente. Y gente que hace canciones también, y por ende gente que tiene vive permanentemente observando y sintiendo para alimentar esas canciones. Es difícil de explicar y contar en pocas palabras.”
Qué esperan encontrar desde el escenario?
“Venimos como a rendir cuentas. De acá salimos, y llevamos los nombres de paisajes y personajes en las canciones. Tenemos un repertorio muy de acá, muy sanducero. La mayoría de la canciones que lo componen hablan de Paysandú: los López, Chiquitín Portela, Queguay, el Cangué, Tambores, etc, etc.
Venir a Paysandú y plantarnos en el Florencio, es una prueba muy importante y difícil. Si la gente responde, entonces entenderemos que seguimos autorizamos a cantar a nombre de este pueblo.”
Porqué SIEMBRA?
“A veces hay que recorrer y hacerse un poquito viejo (o gastarse, que es lo mismo) para sentir las palabras de otra manera.
Más en esta actividad, la de usar palabras para combinarlas con sonidos y crear canciones.
Nos pasó con esta: siembra.
Así tan cortita. Y todo lo que encierra… o promete.
Es el inicio de todo. El origen.
De ella depende el futuro. No de la palabra. De la actividad que ella representa, del hecho de sembrar.
Todos habremos experimentado con el germinador en la escuela.
Los que tuvimos la suerte de vivir un poco más al aire libre, lo vimos en árboles, algunas hortalizas, etc.
A los que se nos dio por la agronomía, pudimos hacerlo a mayor escala, y con tractores y esas cosas.
Pero el hecho, el milagro, es el mismo.
Hacer algo con la mirada puesta más allá.
Hacer algo, ya sabiendo que lo bueno viene después.
Así hemos tomado esta actividad. Si se quiere, con paciencia de plantador.
Sabiendo que el trabajo que hoy realicemos, será responsable – o la causa – de lo que mañana podamos lograr.
Una vez que definimos lo que queríamos cosechar, debimos elegir la semilla cuidadosamente, esperar su tiempo, preparar la sementera, confiar en el tiempo y en el pueblo, y defenderla permanentemente de malas yerbas, y otras bestias.
Y es por eso que creemos que la presencia de estos músicos que nos acompañarán en este escenario, son fruto de una amistad que hemos sembrado, regado y defendido.
Al igual que la presencia del público: no es una aparición espontánea. Queremos creer que es consecuencia de este camino o trillo que empezamos a recorrer hace 23 años en Paysandú. En definitiva, cosecha de lo que hemos sembrado.
Muchas gracias.
Tantomán.
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