Por Miguel Angel Olivera Prietto (LaOtraVoz 156)

¿Qué opinión te merece una nueva planta de celulosa en Uruguay, y muy posiblemente en las zonas aledañas a Paso de los Toros?

El Uruguay hace unos cuantos años viene desarrollando la forestación, con sus pros y sus contras, pero con acuerdo de casi la totalidad de los partidos políticos. También con acuerdo de todos los gobiernos que han pasado del 85 a la fecha. Desde el 2005, con el Gobierno del Frente se han tomado medidas sacando exoneraciones a las plantaciones y estableciendo mejores controles. Pero la forestación existe y ocupa a miles de personas. Las plantas de celulosa son parte de esa cadena de producción. En lo personal nos gustaría más que toda la madera se procesara en aserraderos o para hacer tableros, porque generan mayor valor agregado. Pero, como país no podemos perder la oportunidad de generar miles de puestos de trabajo que se generan en la construcción de estas plantas. También la construcción de las carreteras o vías férreas o las obras para llevar energía eléctrica, generan mucho trabajo en la construcción y en industrias anexas. Es cierto que luego de pronta la planta de celulosa, sólo trabajan allí algunos cientos de personas. Pero la planta consolida la cadena de producción forestal que, como decimos, genera mucho trabajo y todas esas empresas, de fletes, talleres, venta de combustibles, pagan impuestos y pagan salarios y todo eso mueve la economía. La cuestión de la inversión que debe hacer el país para que una empresa de este porte se instale y que se estima en 1000 millones de dólares, hay que analizarla pensando que en el mediano plazo van a crecer los ingresos del Estado porque se va a generar mayor movimiento económico y mayor recaudación y a la vez hay que pensar que esas inversiones significan mucho trabajo, mucho empleo y que, además, esa infraestructura, esas rutas o vías férreas son del Uruguay, quedan acá y pueden permitir el desarrollo de zonas que están muy deprimidas. Si se concreta que esta planta se instale en las cercanías de Paso de los Toros o en esa región, más allá del departamento, estamos hablando que se va a generar un centro de trabajo y vías de comunicación en una de las zonas con menor crecimiento y desarrollo del país. Es una zona con enormes posibilidades pero que está como aislada, justamente por la falta de vías de comunicación. Entonces ahí, solo han existido las grandes estancias y las plantaciones forestales en los últimos años. La instalación de esta planta puede cambiar esos ejes. Y en cuanto a la forestación, que te puedo decir. Hay quienes están en contra. Plantean que no debería existir. Y la hacen cargar con lo que es y con lo que no es. Yo pienso que hay que controlarla, ponerle límites, no dejar que se planten árboles en cualquier lado, ser exigentes con las condiciones laborales y exigir un estricto cuidado del medio ambiente. Y éstas cosas se han estado haciendo y se debe seguir profundizando porque hay cosas que ocurren aun en los motes que no podrían ocurrir. Hay cosas pendientes.

Los uruguayos deberíamos invertir mil millones de dólares para que esta empresa se ponga en marcha… ¿Qué piensas con respecto a que se les haga todo tipo de concesiones a empresas que vienen del extranjero, y ninguna a algún emprendimiento con capitales uruguayos?

Cualquier uruguayo que quiera invertir tiene exoneraciones tributarias. La ley de inversiones se aplica para todos. Sean inversores extranjeros o nacionales. Es cierto que algunas de las inversiones extranjeras, como la planta de celulosa de UPM, tendrán otras exoneraciones y facilidades que, en eso sí, hay una diferencia con otras inversiones. Y esto se discute todos los días. Y hay quienes plantean que no se les deberían otorgar esas facilidades. Ahora si eso hiciéramos, es altamente probable que ese tipo de inversiones no vendrían a Uruguay y buscarían radicarse en otros países de la región que también compiten por captarlas. Ofreciendo también ventajas e incluso pagando salarios muy bajos y teniendo condiciones laborales más flexibles y embromadas. Y en ese aspecto, el Uruguay defiende el trabajo digno. Queda claro que se les facilita a estas empresas su llegada. Pero si no lo hiciéramos, muchísimas de ellas no estarían y, por lo tanto, tampoco recaudaríamos nada y al mismo tiempo las cadenas de producción y de servicios que se generan, serían más débiles. Cuando quienes están en contra de dar facilidades a algunas inversiones, nos demuestren que es posible crear miles de empleos sin acudir a esas inversiones, bueno, ahí podemos hablar. Le he preguntado a quienes piensan así, que me digan, que me muestren un ejemplo de un país que haya generado trabajo genuino sin acudir a una estrategia como la que venimos transitando. Y no aparece el ejemplo. Me gustaría saber si habría tantos uruguayos dispuestos a irse al campo y a producir carne y lana y a plantar y a vivir sacrificadamente de eso. Soportando las limitantes de un modelo de ese tipo. Hay experiencias como la cubana, que nos tienen que hacer reflexionar. Tuvieron por decenas de años el apoyo de la ex URSS y cuando se terminó les fue muy difícil. Y había y hay un enorme desarrollo de la conciencia del pueblo cubano y de su capacidad de sacrificio. Y, sin embargo, hoy, su economía se viene abriendo a experiencias de inversión extranjera en áreas estratégicas para ellos como lo es el turismo. No hay recetas y para pequeños países como Uruguay no es sencillo transitar una vía de desarrollo independiente de lo que sucede en el mundo. Ciertos grados de soberanía económica, quizá puedan llegar el día en que tengamos un verdadero Mercosur de complementación y no la parodia que hemos tenido. No es sencillo.

Tú ponías el otro día en tu Facebook que una empresa de Dinamarca que trabaja en los molinos de Pampa, dejó cuentas sin pagar en Paso de los Toros. Sin embargo, ese tipo de abusos se repite. Urupanel ya es un ejemplo. ¿Qué hace el gobierno, o el parlamento, para poner condiciones más severas, para proteger a los uruguayos de estos perjuicios?

Ese es de los aspectos en que se debe profundizar. Lo que sucedió en Peralta II con una empresa danesa que le quedó debiendo a empresas de Paso de los Toros, es un asunto entre empresas privadas. Y, más allá de que el Gobierno pueda generar algún mecanismo de garantía, es claro también que las propias empresas proveedoras de otras no pueden fiar indefinidamente si no tienen ciertas garantías de cobro. Si tu vendes el semanario, y alguien no te paga por meses, es bastante claro que tú tienes que tomar alguna medida, como por ejemplo no venderle más o ir cobrando en plazos más cortos. Pero todo esto lo saben mejor que yo los comerciantes. Igualmente creo que como gobierno debemos pensar en la posibilidad de exigir garantías, fondos de garantías, como forma de tener cobertura en casos como el sucedido. En el caso de Urupanel es diferente, aunque también se trata de empresarios que vacían empresas y luego dejan a mucha gente perjudicada. Es un mal del sistema capitalista. Y sucede con empresarios extranjeros y con empresarios nacionales. Sino pensemos que sucedió con Fripur, por citar solo un ejemplo. Pero insisto, deberíamos pensar en fondos de garantías para cubrir deudas con proveedores chicos o créditos laborales. ¿Qué opinión tenés con respecto a la posición de Uruguay, con respecto al Mercosur y Venezuela? ¿Cómo te cae que Brasil haya intentado comprar la voluntad uruguaya para dejar afuera a Maduro?

El Mercosur, como te decía, es una parodia de lo que debería ser. Estamos muy lejos de una verdadera integración. Lejos. Han primado los intereses domésticos de cada país, a veces ni siquiera los intereses nacionales sino los intereses de determinados sectores de cada país. No puede ser que a los arroceros de Brasil se les ocurra trabar la entrada de arroz uruguayo y que tenga que existir una llamada del Presidente uruguayo al brasilero para destrabar la carretera. Pero esto ocurrió. Ha sido así. De todas maneras, nosotros debemos bregar por la integración y por la complementación productiva. Por la creación de un verdadero mercado común. Porque de lo contrario, ese sueño de tener más soberanía, y más posibilidades de zafar del capital transaccional, sólo será un sueño. Hoy el MERCOSUR está en uno de los peores momentos. Pero no hay que desarmar todo y a pesar de las enormes dificultades, hay que mantener lo existente a la espera de mejores aires. Lo de Brasil de éstos días, es la cara más imperialista del Brasil que bien conocemos. Es la derecha brasilera en todo su esplendor.

¿Qué sensación tenés, cuando ves que la derecha del continente se alía con los grandes medios de comunicación para derribar gobiernos progresistas? ¿Qué errores cometen los gobiernos de izquierda para que ello suceda?

Si hay un accionar de la derecha y de los medios de comunicación. También las Cámaras Empresariales y el poder económico juegan su papel. Ahora no cabe duda que cometemos errores. Creo que a Dilma la sacan mal del gobierno. Es un golpe de Estado. Sin embargo, no es admisible como puede haber tanta gente del PT presa por corrupción. O que el propio Lula quede envuelto en sospechas. Que serán o no serán. Pero nos hace un enorme daño a toda la izquierda. Porque fueron nuestros referentes. Lo de Venezuela es muy complicado. Una economía petrolera que se olvidó de producir otras cosas y hoy con el petróleo con precios por el suelo, la cosa se complicó. Y queda claro que imponer medidas como las de control de precios a prepo, no han dado buenos resultados. Debemos leer las realidades y sacar aprendizajes. Es muy importante que el gobierno progresista no se aleje de base social y del pueblo. En Brasil no salió el pueblo, convencido, a defender al PT. Por algo será.

El Frente Amplio está pasando por un momento complicado. Hay muchos militantes y votantes desconformes por varios motivos. ¿Cómo ves este panorama de la interna frenteamplista?

Y bueno. Tiene que ver con lo anterior. De todas maneras, entiendo que el Frente tiene grandes fortalezas y todas las discusiones que tenemos, a veces hasta un poco desprolijas, ayudan a que las cosas se vayan encaminando por el mejor rumbo. No somos un partido de sumisos ni de manos de yeso como a veces se ha querido pintar. Y eso es bueno porque se van logrando síntesis políticas que dan un mayor equilibrio. No somos un partido de clase ni homogéneo. Eso complica, pero a la vez es una riqueza en un país como el nuestro.

En estos contextos ¿cómo ves posicionado al FA en Tacuarembó?

Nosotros somos una aldea. La política se vuelve a veces una micropolitica. El desafío es construir credibilidad frente a la ciudadanía. Es una tarea de todos los días. Que la gente vea en el Frente departamental a una fuerza política, a una organización, que está del lado de la gente, del lado de la ética. Que no estamos para favorecernos en lo personal. Que no estamos para acomodar a los amigos o para ser ñoquis. Ser humildes y no creernos nada. Saber que cometemos errores, que tenemos carencias, pero que pueden estar seguros de que no estamos para aprovecharnos de ninguna circunstancia que nos pueda dar un poco de ventaja. Diría que tenemos el desafío de hacer política con ética. Porque tenemos enfrente a un Parido Nacional que deja muchas dudas al respecto. Y eso nos da una oportunidad, que tenemos que ser capaces de aprovechar.