Raúl Viñas, docente en Ciencias Agrarias, sobre las plantas de celulosa

El especialista criticó el procesamiento de la madera en régimen de zonas francas, que le evita a las empresas el pago de impuestos, y no deja ganancias al país.

Raúl Viñas es magíster en meteorología, e imparte clases en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de la Empresa. Invitado por la Comisión Nacional de Fomento rural, disertó en Paysandú sobre los efectos económicos de la producción de celulosa en zona franca, ya que cuando los troncos entran a la misma, “no generan más un peso para el país” adelantó en diálogo con 20Once antes de la conferencia. “Lo que se produce en zonas francas ni siquiera es exportación de bienes, no queda registrado en Aduana. Influye sí en el aumento del Producto Bruto Interno (PBI), pero es dinero que en realidad no ingresa al país, entonces es hacerse trampas al solitario. La única ventaja que obtiene el país de este tipo de empresas, es maquillar números” explicó Viñas. Caracterizó este tipo de emprendimientos como enclaves, “como lo que hacían los ingleses cuando extraían un material de algún país, estableciendo una factoría para hacerlo”. “Al aumentar el PBI, parece que la deuda en relación es menor, pero no cambia la realidad. Entonces, les damos zonas francas a empresas y procesos que están utilizando recursos nuestros. Podemos darle zona franca a empresas de software, que arregle aviones, eso lo pueden hacer en cualquier parte del mundo, pero dársela a la madera, para hacer celulosa, es como dársela a los frigoríficos, para meter las vacas ahí y nos vemos un peso más” opinó el meteorólogo. “Los recursos genuinos de un país, de los cuales puede obtener ganancias, son muy pocos. Puede obtenerla de sus recursos naturales, procesándolos. Si las ganancias del proceso son muchas -UPM declara que está ganando casi un millón de dólares por día de su planta en Fray Bentos- le estamos dando una fuente de ingresos genuino que debería ser para el mejor uso de nuestra sociedad” explicitó el docente.

Viñas criticó la forma en que se utiliza la ley forestal y la de zona franca. “Podríamos usarlas bien, pero no lo estamos haciendo” añadió. Consultado si Uruguay debería emprender un proceso alternativo, Viñas consideró que el país “debería en primer lugar obtener ganancias de este proceso, y no que las ganancias se la lleven todas las empresas y Uruguay no vea un peso. Las plantas de celulosa, declarado por las mismas empresas en sus sitios web, ocupan a 200 personas. Estoy seguro que en Paysandú hay empresas que ocupan esa cantidad de personas, y en Montevideo una cuadra de la zona de casas de repuestos ocupa mucho más empleados que las plantas de celulosa. El empleo que dan es muy bajo, y jugarse por 200 salarios, por muy buenos que sean, no puede ser la razón para esas fábricas, que utilizan nuestros recursos naturales, pues utilizan nuestra agua, nuestro suelo, nuestras rutas.  Pagamos hasta el control ambiental. Le pedimos informe a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), y recién ahora nos proporcionaron y estamos analizando los datos, pagamos varios millones de dólares por esos controles, cuando mandamos a hacer análisis a Canadá, las comisiones a las plantas, cuando el LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay) trabaja en esos temas, todo eso cuesta dinero y la empresa no lo paga, pagamos nosotros”.

“Ayer el presidente habló de una ecuación económica positiva. No mintió, pero no dijo toda la verdad, es positiva para la empresa, pero no para nosotros. Tenemos que buscar que estas cosas nos den dinero, porque son nuestros recursos” destacó. Añadió que Uruguay debe obtener beneficios “de nuestros recursos, del suelo, el agua, y cuidarlos; si lo poco que tenemos se los damos a las empresas sin cobrarles nada, estamos muertos”.

Insistió en que las plantas no deben instalarse en régimen de zona franca. “Tienen 800 mil hectáreas compradas entre tres empresas para hacer forestación. El 75 por ciento de la madera que utilizan la compran a sus propias empresas. Es un circuito cerrado. Se encargan que esas firmas paguen muy poco de impuesto a la renta, no lo sabemos seguro por el secreto tributario, pero cuando vemos que UPM paga la tonelada de madera alrededor de 70 dólares, mientras que Montes del Plata la paga casi 90, nos damos cuenta que las empresas que venden a UPM no hacen tan buen negocio, y de esa manera no tienen renta y no pagan impuestos. Ese es el juego. UPM en el primer trimestre de este año ganó casi 540 millones de euros, después de pagar 112 millones de euros de impuesto a la renta, y de vender mercaderías por 5 mil millones. Pero de ese dinero que ganó, el 44 por ciento fue de la celulosa, aunque constituyó solo el 25 por ciento de las ventas. Hay otros sectores de UPM que venden el doble, pero en lugar de ganar 240 millones en total, ganaron 90, porque no son tan rentables. La celulosa es tan rentable porque no paga impuesto de nada” acotó.

Viñas cuestionó la estrategia del gobierno de asumir deuda para hacer las obras que requiere la empresa, “para después no ganar nada” reiteró. “El País publicó que se reducirá un 38 por ciento el costo del flete, la tonelada por tren costará 12 dólares, y el tren costará 800 millones. UPM va a mandar dos millones de toneladas al año, lo que multiplicado por 12 da 24 millones”. Entonces “para amortizar el costo del tren se necesitan 34 años, sin contar que en ese tiempo hay que mantener las vías, los trenes, comprar combustible para moverlos”. “Lo que se le cobra a ellos no nos sirve” enfatizó. Cuando te ofrecen un negocio lo primero es ver cuánto me deja, de lo contrario “ni lo analizo”. “Si éste ya sabemos que no nos deja nada, por qué seguimos” se preguntó el especialista. “Estamos procesando cosas nuestras a cambio de nada” concluyó.