Escribe Luis Fernando Sollazo
El básquetbol sanducero levantará su receso el 7 de febrero cuando se desarrolle la primera asamblea del año. Sin dudas creemos que para esa fecha los clubes y neutrales que quedan tendrían que ya ir con alguna idea de qué es lo que se pretende llevar adelante en esta temporada 2018. A nuestro entender en marzo que es cuando ya estarán empezadas las clases, tendrían que iniciarse las actividades en formativas, mientras que en mayores hay que apostar a algo más significativo que años anteriores, sin desmerecer lo que se ha hecho.
A través del tiempo ha disminuído la cantidad de clubes y eso no es casualidad, ya que salvo excepciones a la regla todo tiene una causa y consecuencia. Todo empezó hace muchos años atrás cuando se votó la obligatoriedad de las inferiores para estar habilitados los clubes para jugar en mayores. Recordamos que el Club A. Rodó a fines de los años 60 era el Campeón de Honor y luego lo descendieron a la Segunda División de ascenso por no presentar todas las categorías. Esa reglamentación se instauró por los dirigentes de la época que pensaron los clubes que no trabajaban en formativas lo iban a hacer para no desaparecer. Lamentablemente no dió resultados, y los clubes fueron quedando por el camino, como el caso de Rodó, Olimpia, Real, Ripley, Centenario, Tabaré, Remeros, entre otros. La Divisional Segunda de Ascenso desapareció, y luego resurgió como consecuencia de que el recordado Héctor Zanoniani y sus pares, lograron la vuelta de algunos equipos pero duró apenas tres años. De ahí en más solo se ha competido en Primera División y con casi los mismos equipos que siempre han trabajado también en inferiores. Es necesario intentar sumar más instituciones, e incluso realizar una nutrida actividad, como antes se hacía. Torneos cortos con doble eliminación y doble programación, para que los jugadores tengan más rodaje hasta llegar al tradicional Torneo de Honor. Intentar volver a incorporar fichas extranjeras relevantes y también nacionales. Sabemos que el tema económico es difícil, pero si se trabaja en forma organizada creemos estos objetivos se pueden concretar. Nuestro deseo es que Paysandú vuelva a tener un calendario de actividades en todas las categorías como realmente se lo merece. Con esto no decimos que lo que se ha hecho está mal, por el contrario se han llevado a cabo cosas muy positivas, solo pensamos que hay que mantener lo bueno y mejorar lo que todos los que queremos el básquetbol entendemos hay que mejorar.
