Jorge Blanc

Los uruguayos somos bastantes descuidados con nuestro patrimonio. En otras partes del mundo uno ve que colocan una silla, o una bicicleta, una mesa y te cuentan que allí se sentó o anduvo Fulano de tal y hasta te cobran entrada para mirar y sacarte alguna fotito. Duele ver como quedó la estación central del ferrocarril en Montevideo, por ejemplo, un fantástico edificio, presa de las ratas y las alimañas, abandonada desde la década del ´80 cuando se decidió transportar toda la carga del país con camiones, cuando en el mundo , desde siempre, se sabe que lo más conveniente por volumen y precios era y sigue siendo, el barco y el ferrocarril. O el patrimonio que el tiempo se va devorando inexorablemente a la vista de todos en cientos de edificios en el país y casi a nadie se le mueve un pelo. Por eso me alegro de ver como miles pusieron el grito en el cielo con lo del brocal de la Avda, Salto, que no tiene ningún valor patrimonial y de los que aún se conservan decenas en propiedades privadas. Y lo peor que se va a volver a trasladar, como ya se hizo una vez y ni un grito se escuchó, que yo recuerde, a unos 100 metros de donde está. Y se traslada por una razón de ingeniería vial que dice que el tránsito en esa vía creció de manera exponencial cuando se dejo de una sola flecha 19 de abril y por lo tanto, gran parte del tráfico que antes accedía a Dr, Roldán por esa artería y al norte de la ciudad, ahora lo hace por Zorrilla. Pero en estos mundos de las redes sociales, hay que machacar y machacar porque se tira cualquier cosa. Y ojo, que yo no sé un pito de ingeniería, pero, en mi humilde opinión, se podría haber dejado el brocal, achicar la rotonda, se me ocurre un cuadrado con rejas antiguas rodeando al brocal y colocar los semáforos aéreos, como se usa en otros lugares, Pero reitero, respeto la opinión de gente que de esto sabe muchísimo más que yo.