Nota publicada en suplemento por las 400 ediciones de 20Once
Escribe: Julio Scarmatto Bernasconi
La primera vez que fui al fútbol en Paysandú, a mediados de los ´70, tenía unos 10 años. Un domingo no teníamos nada para hacer y alguien de la barra del barrio propuso ir a ver un partido, allá fuimos, sin saber siquiera que cuadros jugaban.
Jugaba Estudiantil contra Centenario, en un parque Estudiantil que desbordaba de gente, calculo hoy, que serían más de dos mil personas, era un partido más del campeonato pero era una fiesta dentro y fuera del campo de juego.
La última vez que vi un partido entre esos mismos equipos, hará 4 o 5 años, había más personas dentro del campo de juego que espectadores, nada era ya festivo.
¿Qué pasó? Pasaron casi 50 años, el mundo cambió, la sociedad cambió y el futbol siguió como era. La vida siguió su curso y lo que antes era hoy ya no es.
Hace 50 años, un domingo no había muchas alternativas de diversión, era el fútbol, el hipódromo y poca cosa más. Hoy el domingo es casi el único día que el mercado dejó para compartir con la pareja o la familia, y además existe, vía tecnologías, un sinnúmero de actividades y recreaciones inmediatas. Difícil que hoy se elija ir a una cancha de fútbol local ni tan siquiera cuando nos gana el aburrimiento.
Le pasó al fútbol pero también al básquet, el ciclismo, la natación, la hípica, la bocha, el boxeo (si, aunque muchos no lo puedan creer hoy, hubieron excelentes veladas boxísticas en Paysandú) y a tantas actividades sociales, deportivas y culturales que llenaban las necesidades de diversión de las personas.
Hoy, el fútbol debe ser el deporte que más se practica en Paysandú, baby fútbol, juveniles, mayores, fútbol 5, fútbol 7, seniors, masters, hombres y mujeres. El entretenimiento a nivel local está en jugarlo, no en mirar fútbol local. Se mira algo del fútbol montevideano y nos deleitamos por tv. con el fútbol internacional de primerísimo nivel.
Hace años, además del fuerte fútbol de la liga capital, había ligas en el interior, también muy fuertes, muy exitosas que colmaban las necesidades de entretenimiento de su gente. Que además organizaban campeonatos interligas que movilizaban multitudes. ¿Qué pasó? Nada extraordinario, el mundo cambió, las expectativas cambiaron, lo que era importante antes, dejó de serlo para las nuevas generaciones y esas ligas se esfumaron en el tiempo, quedó en recuerdos.
Aquellos que quisieron mantener vivo el fútbol en su localidad como motor social y de entretenimiento recalaron en la liga capital, si no me equivoco, hoy la cuarta parte del fútbol sanducero la integran equipos del interior, de ligas ya desaparecidas.
Algo que hubiera sido extraordinario que ocurriera por voluntad política, la integración del fútbol departamental, cuando todos eran fuertes y el fútbol era el centro del espectáculo, termina ocurriendo por imperio de la realidad, como tabla de salvación para ir tirando un poco más, para unos y otros.
Si bien hace 4 o 5 años estoy totalmente desvinculado del fútbol, y hace poco más de 1 año alejado de mi departamento, la invitación por parte del Director de volver a escribir en el Semanario, con motivo de conmemorar las 400 ediciones de un Semanario hecho por pasión y a pulmón, me dio pie a soltar la imaginación.
Este nuevo formato de campeonato de clubes que viene organizando OFI, con modificaciones que se irán produciendo, terminará generando una liga amateur o semi profesional del interior, que será la única parte más cercana de OFI con la AUF y su obligada integración desde FIFA. La cristalización definitiva, creo también, se dará cuando se logre un cupo para la Sudamericana o al menos una final por el último cupo con algún equipo de Montevideo.
De cumplirse esta más que probable hipótesis, la Liga de Paysandú se encontrará en una similar situación a las ligas del interior en su momento, asfixiada en un mínimo mercado que terminará obligando a cerrar clubes a diestra y siniestra hasta que termine disolviéndose. Y tal vez uno o dos clubes, como pasó con las ligas del interior, pueda seguir existiendo en esta nueva Liga semi profesional de OFI. Al igual que estos, divididos, sin el apoyo de buena parte de la gente futbolera local, porque no es su equipo, y quedarán solo por impulsos casi individuales o peor aún personales.
Creo que Paysandú cuenta con dos experiencias enormes para enfrentar estos más que probables tiempos que se avecinan. Una es el proceso de disolución de sus ligas del interior y su posterior inclusión de algún club, como individualidad y no como colectividad, a la Liga Capital. La otra experiencia está en la incursión en el profesionalismo hace no mucho tiempo.
De estas dos experiencias debemos aprender que no existieron procesos colectivos, razón principal para que el camino fuera enormemente más difícil y por ende más proclives a la intrascendencia.
A como se mueve la realidad, la sociedad, la economía y los negocios cada vez hay menos margen para el fútbol local, no solo en Paysandú, sino en todos los departamentos. Ojalá me equivoque, uno siempre quiere que lo bueno que vivió siga siendo realidad y no recuerdos, pero todo tiene su tiempo y ese fútbol que vivimos se está perdiendo. ¿Tiramos la toalla? No, siempre algún remedio nos puede dar más tiempo. ¿Para qué? ¿Para seguir haciendo lo mismo hasta que se termine o para ayudar a crecer lo nuevo?
Sinceramente al fútbol de selección no le veo futuro y creo que OFI tampoco, habrá que analizar si vale la pena el esfuerzo de seguir participando. Mi opinión es que no.
Deberíamos apostar al campeonato de clubes de OFI, no individualmente sino colectivamente, como fútbol de Paysandú.
Si vamos por ese camino, que creo sería el adecuado, habría que reformular el campeonato local en base a las fechas de ese campeonato, para terminarlo unos dos meses antes. Automáticamente el club clasificado o el que ya está en la A según el formato actual de OFI, se refuerza con lo mejor del fútbol de Paysandú, sería algo así como una selección hecha club y a su vez toda la liga en su parte dirigencial, administrativa, de gestión estaría al servicio del o los clasificados. Solo se necesita un buen acuerdo para que todos los clubes, se sientan protagonistas y obtengan beneficios al final. No seriamos un club, seríamos el fútbol de Paysandú.
Mientras tanto, como remedios momentáneos cambiar el diseño de los campeonatos, sepultar el anacronismo de ascensos y descensos y de divisionales que lo único que hacen justamente es dividir. Generar campeonatos zonales que refuercen la sana rivalidad entre clubes de barrio. Que continúen luego como campeonatos play off interzonales, entre todos, para ir decantando en una finalísima del fútbol sanducero. Que mientras se juegue es porque hay chances de ganar y no que estén flotando a media tabla sin llevar público. Hace 15 años más o menos se jugaba la Copa Ciudad con un formato similar, antes del Honor y era un formato exitoso. Creo que se dejó de jugar por mezquindades intrascendentes.
De ser posible, pasar a jugar en verano, de noche, varios días de la semana, en las mejores canchas, buscar de no competir con otras actividades que resten el poco público que tenemos.
Para lograr ir mutando a otra realidad, con la menor baja de instituciones, aunque de seguro igual las habrá, se necesita primero UNIDAD, CONFIANZA en el otro y VOLUNTAD además de un OBJETIVO claro.
De mantenerse todo igual, hay una certeza, en el corto plazo desaparecen instituciones y nadie tiene la eternidad comprada, al que le toque le toca. No será tampoco cuestión de culpables, ni de salir a buscarlos, recordemos que lo que nace está destinado a morir, siempre.
