Escribe Remo Monzeglio
Después de más de treinta años, dos de los 4 hermanos de la familia Morató, tuvieron la deferencia de abrirnos las puertas de su histórica casa a un grupo muy reducido de personas.
Hasta allí llegamos la Subsecretaria de Educación y Cultura, historiadora Ana Ribeiro, el Diputado por Paysandú Nicolás Olivera y quien esto escribe, acompañados de nuestros respectivos asesores y todos conducidos por dos guías profesionales de la zona.
El pueblo Tres Árboles –Morató está ubicado a unos 60 Km. al noreste de la ciudad de Guichón. En las inmediaciones de este centro poblado, en tierras de la Estancia “El Buen Retiro” se encuentra el llamado popularmente “Castillo Morató” de gran valor histórico y arquitectónico. Fue construido por orden de Francisco León Barreto a principios del siglo XX entre 1902 y 1904 precisamente, como fuerte para detener la invasión Portuguesa desde el norte y además para controlar el contrabando y robo de ganado en la región.
Tiempo después fue sede de importantes reuniones de líderes políticos durante las batallas de la revolución, contando el lugar con galerías subterráneas que les permitía ingresar o retirarse del lugar sin ser vistos.
Actualmente se encuentra cerrado y no se permite el ingreso por parte de sus propietarios. De todas maneras, a instancias del diputado Nicolás Olivera quien lanzó la idea, es muy probable que luego de consultas familiares, puedan empezar a admitir turistas en un número muy limitado.
Fue un día excepcional, inolvidable, valió largamente la pena el viaje de dos horas de ida y dos de vuelta para ver ese lugar arquitecturalmente hermoso pero a la vez lleno de enigma y de misterio.
El traslado por caminos interno es definitivamente agobiante, solo vehículos muy resistentes pueden superarlos y quizás esto es lo que de alguna manera haya preservado por tanto tiempo la intimidad del lugar que para nosotros es un Castillo pero que para la familia propietaria es “su casa.”
Recomendamos muy especialmente a quienes lean esto no intentar llegar hasta allí por sus propios medios a conocerlo, solo podrían verlo por fuera, el ingreso no está permitido.
Estamos haciendo gestiones para poder lograr el comienzo de visitas guiadas, en principio para muy pocas personas, pues la riqueza histórica y arquitectónica del lugar amerita cuidados y precauciones.
Esas puertas que se abrieron después de tanto tiempo, alientan nuestra esperanza que, en un día no muy lejano, nuestro proyecto de integrarlo al acervo cultural y turístico se concrete. Mientras tanto hay que dejar madurar y reposar la idea que, como un buen vino, merece ser degustado ceremonialmente y en ocasiones sumamente especiales.
