Escribe Cr. Emiliano Molinari
Comienza el 2022, como todo año, junto con los pan dulces y los turrones, aparecen los ajustes anuales, es así que se dan los tradicionales ajustes de tarifas, que UTE, que OSE pegan un salto a pesar de las promesas del Presidente, y es que como ha pasado siempre, Uruguay es una economía inflacionaria y por tal, los precios tienden año tras año a aumentar.
Dadas estas características de aumento permanente, es importante, evaluar los otros ajustes, los de sueldos y jubilaciones, en ese sentido, los datos no son para nada alentadores, ya que este 2021 cerró con una inflación de 7,96, y un aumento de salarios que a Noviembre era del 6,03, lo que dejaba a las claras una pérdida de Salario Real de casi 2pts. porcentuales.
Este dato asociado al Salario, deja marcado un panorama difícil del 2022 para los Jubilados y Pensionistas, los cuales, tendrán en ese 6,03 el porcentaje de aumento para este Enero 2022, ajuste que se estima será inferior al ajuste de precios, perdiendo estos nuevamente poder de compra. Esta situación para los Jubilados y Pensionistas tiene como agravante que desde 2021 no se han dado aumentos extras a las Jubilaciones y Pensiones más bajas, sino solo adelantos a cuenta de futuros ajustes, quedando solo el ajuste por IMS como tal.
Esta pérdida de Jubilación y Pensión en términos reales, para el gobierno implica un importante ahorro en materia de Déficit fiscal de aprox. 100 millones de dólares, los cuales iban destinados a estos beneficiarios y que ahora quedaran en las arcas del gobierno.
Este recorte en el gasto público, no solo repercute en el bolsillo de esos miles de uruguayos de forma directa, sino que, además, es un fuerte freno al consumo y por ende a los miles de pequeños emprendimientos que se dedican a la venta de productos y servicios y que generan importantes fuentes de trabajo. En otras palabras, el recorte en Jubilaciones y Pensiones es también un freno en la creación de fuentes de trabajo.
En lo referido a los ajustes de los trabajadores, este 2022 será un año de empate, los trabajadores públicos acordaron un 7% de ajuste salarial, los privados van de un 6,3% a un 7,7% dependiendo la rama, y la gran incertidumbre será la inflación, la cual en esta ronda de negociación fue proyectada en un 5,7%, pero de acuerdo a las expectativas de inflación previstas por diversos actores privados considerando la coyuntura internacional estiman que para este 2022 la inflación rondara los 6,9%.
Estos datos de proyecciones para el 2022 nos dejan un gusto a poco, ya que luego de un año de crecimiento de aprox. 4% del producto, los trabajadores y jubilados, que fueron quienes más perdieron en la pandemia, esperaban recibir parte de ese crecimiento de la economía. Pero los datos muestran empate, por lo que estos deberán esperar un año más para recuperar en parte el salario perdido y que llegue en parte a los trabajadores, ese crecimiento concretado en el 2021 y seguramente también en el 2022.
Esto que describo, no es más que el resultado de una política de no participación de forma activa en los procesos de redistribución por parte del gobierno nacional, no hay aumentos a Jubilaciones y Pensionistas por arriba del IMS, las pautas salariales del gobierno han sido magras, los ajustes de salario no cubren los ajustes de precios, y los ajustes de tarifas siguen estando en niveles de inflación, o algunas como el combustible aun por arriba.
A esta realidad se le suma que nuevamente el gobierno ajusta la BPC por el criterio del IMS, esto implica que los trabajadores y jubilados pagaran más IRPF e IASS que de utilizar el criterio históricamente utilizado, además de que el ajuste de las Asignaciones Familiares no compensará el ajuste de precio. Definiciones que junto con el bajo ajuste de Jubilaciones tienen en el déficit fiscal su principal objetivo.
Estas definiciones son las que dejan para después el derrame del que siempre habla el gobierno, pero que al trabajador, al jubilado no llegan tan fácilmente, así que Uruguayos, tendremos que seguir esperando para poder comenzar a recuperar todo lo perdido en 2020 y 2021, porque mientras la economía se recupera en un 4%, no va nada a los asalariados, que seguirán perdiendo poder de compra.
Ilustración: redeco.com.ar

