Parafraseando a Luis XIV, perfectamente Lacalle Pou Herrera Brito del Pino, podría decir “el gobierno soy yo”; dada la impronta ultrapersonalista de la gestión. Luego de narrar, ante la Asamblea General (AG), el Estado del país se anuncia que sería el vocero del no en el mensaje que se trasmitirá por cadena nacional.

Escribe Darío Rodríguez

El mes de marzo comenzó con la infausta noticia de la muerte de una niña de 8 años en el Hospital de la ciudad de Rivera quien esperando ser trasladada a Montevideo, -dada la complejidad de su situación médica (tumor mediastino)-, sufrió dos paros y falleció. El traslado al Pereira Rossell obedecía a que allí no había condiciones para una adecuada atención. Sencillo: no hubo en que trasladarla con rapidez. Era una niña proveniente de una zona rural, el Abrojal. Como sucede habitualmente, conmoción y difusión mediática. ASSE ordenó investigación administrativa.  Son proverbiales las carencias en ASSE y la inequidad que padece el interior; históricamente hablando. Con recursos y bastante voluntad política se puede equipar el interior y dotar de funcionarios especializados, de servicios, aunque haya que pisar cayos y sortear potentes lobbys.

Pocas horas después, el inquilino de Torre Ejecutiva, presentó ante la AG “informe sobre la situación actual de nuestro país” a dos años de instalado, realizando algunos anuncios. La exposición fue una muestra inequívoca que hay cosas que no se ven desde la montevideana Torre Ejecutiva. Lacalle Pou Herrera Brito del Pino mencionó la existencia de “un proceso gradual y continuo de reactivación laboral” donde éste año se observará “…la recuperación del poder adquisitivo del salario”. Admitiendo caída. Siguiendo la línea argumental desarrollada el pasado 14 de febrero por parte de la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, narró que las perspectivas económicas son propicias. Habló de un crecimiento del PBI del 4.5% y de la recaudación en el entorno del 7.1%. Eso le dio pie, moviendo la cabeza, para vocear: “…que se puede hacer una política económica responsable, sostener políticas sociales y aumentarlas, generar incentivos económicos para los emprendedores de todos los tamaños…”. El asunto, abundó`, no es la “falsa dicotomía” más o menos Estado; aclarando. -tuvo el tino de expresar “para nosotros”- que lo relevante es “cuidar los recursos públicos”. El acuerdo con Katon Natie, -la entrega del puerto para muchos, que ameritó denuncia penal contra tres funcionarios-, parece escapara a tales cuidados.

Este año habría una inversión para infraestructura de 869 millones de dólares. Se supo también que se subastará el espectro radioeléctrico 5G y que privados construirán una planta potabilizadora en San José. Las otras empresas estatales realizarán algo de inversión. Hubo más, en una exposición de más de una hora.

En salud habló de diversas inversiones, aunque ni se le pasó por la cabeza explicitar la falta de funcionarios, -necesarios para una mejor atención ni de planes para afincar profesionales en el interior-  y mucho menos aumentar los salarios de quienes, durante el periodo más crudo de la pandemia se los aplaudía cual héroes.

Pese a que se evidencia el fracaso punitivista, -el país tiene más de 13 mil presos, número similar  a poblaciones como  Juan Lacaze o Río Branco, por citar dos ejemplos-, se amplía el encierro. Una bomba de tiempo. Construirán más cárceles.

Verbalizó que quiere llegar al 2030 con un nuevo hospital universitario; planteo que reiteradamente ha fracasado, démosle crédito. Lo cierto es que congeló el presupuesto universitario y que readecuar el Clínicas o hacerlo nuevo no solo pasa por lo edilicio. Asocia la idea, un tanto marketinera, a los 200 años de la Constitución. Informó que se está elaborando una ampliación de la cobertura en primera infancia; cuestión auspiciosa dado que la pobreza tiene rostro de niña y mujer. Llamativamente nada mencionó sobre la violencia patriarcal y de género. Lo que sí apareció es que se prorrogarán los beneficios tributarios a turistas nacionales o extranjeros hasta abril.

Un capítulo, seguramente al mirar los estudios de opinión pública, fue el manejo de la pandemia; una calamidad cuyo encare desafió y desafía a todo el mundo. Dio cifras de los niveles de vacunación, por ejemplo, 1.887.000 tiene la tercera dosis. Nada sabemos, por ejemplo, cuánto erogó el Estado por ellas. Al mencionar que se duplicaron las camas de CTI, confrontó a los que predecían que el país quedaría sin camas. Obvió plantear que el tema no solo era acrecentar camas, el asunto era el resto del equipamiento y con qué recursos se atenderían. Con funcionarios extenuados, agobiados con jornadas extensivas de trabajo que lejos estuvo el gobierno de atenderlos salarialmente; por el contrario. Todo ello en beneficio de abatir el déficit fiscal, ajustando salarios a la baja, jubilaciones e inversión. Tampoco son olvidables los más de 6 mil muertos verificados. Aquí ni una sola mención.

En la comparecencia no podía faltar el asunto de la (in) seguridad pública. Apuntaló, manejando cifras, la baja de delitos. Modestamente “estamos en el camino correcto”· dijo meciendo cabeza. Pasando a la ofensiva argumentó, “no se trata de relatos ni voluntarismo, se trata de datos”. Repasó aspectos educativos, hablando de nuevos centros pilotos y del lanzamiento del plan educativo nacional. Era previsible que no mencionara recortes presupuestales, constantes ataque a los docentes y quita de los mismos de los consejos desconcentrados (Secundaria, UTU, Primaria) La denominada “reforma” tiene una viso aristocrático, cuestión de expertos en la visión herrerista. Destacó crecimiento de la UTEC, -creada durante la  gestión de Mujica a la que le negaron el cogobierno- ; un chiste dado su incipiencia.

Para desmentir que es un gobierno empresarial poco afecto a las políticas sociales (buena parte ellos encolumnados tras el no) expresó que se reforzaron los fondos para las asignaciones familiares y el año pasado “se triplicó la población asistida” en comedores, llegando a 24 mil personas. También expuso sobre tema vivienda; políticas recortadas y con sórdida disputa con Cabildo Abierto que gestiona MVOT y preside ANV. Parte de lo que ejecutan desde esta cartera viene del periodo anterior. “Al fin y al cabo, la gente sintió en la pandemia -esquivando la categoría de gobierno del ajuste- que el Estado era un palenque donde recostarse”, subrayó.

Tuvo tiempo de explicitar los vaivenes de la política exterior al mando de un canciller, Francisco Bustillo, muy cuestionado.

A lo largo de la comparecencia insistió que había datos, no relatos, insinuando que los mismos esconden mentiras, medias verdades, falacias; pero hubo un componente meramente discursivo. Hizo, al cierre, un par de promesas.

Desde el movimiento social organizado y la oposición política se cuestionó buena parte de lo expuesto. Ya que no hubo mención a la rebaja salarial, ni a quiénes financiaron el Fondo Coronavirus, -no precisamente los malla oro (léase multinacionales, grandes propietarios, forestales), ni a los recortes generalizados como tampoco al aumento, por vía indirecta, de impuestos. Se olvidó de los exorbitantes aumentos de combustible, uno de ellos catalogado de “tarifazo” “por los amigos” de un Solo Uruguay. En materia de (in) seguridad, aunque lo hizo en posterior entrevista en Canal 12, no usó media palabra para los sostenidos abusos de una Policía envalentonada que cuenta con jefes políticos hinchas; ni del dato, no relato, que da cuenta de un febrero con 32 homicidios. El senador Charles Carrera (FA) reafirmó, “esto confirma lo que venimos denunciando….(…) y es que con la vuelta a la actividad, hay un (lamentable) aumento de la violencia”. Prestigiosos estudios académicos, que cualquiera pueda buscar, avalan tal aseveración. Por su parte, el presidente del FA, Fernando Pereira fue lapidario: “Yo no sé qué pueden pensar una maestra o un policía cuando les dicen que no les metieron las manos en el bolsillo, si en el primer año de gobierno perdieron 19 jornales”. Los ejemplos pueden ser infinitos. Lo posterior e insólito fue enterarnos que el presidente de Antel, ex CEO de Claro, Gabriel Gurméndez, unilateralmente, quito de Vera TV al canal RT y que en “modo comentarista” el presidente dijera que “no estaba de acuerdo”. Así estamos. Hay otro país que no se visualiza desde Torre Ejecutiva.