Olivera: solo como piojo en cabeza calva
Darío Rodríguez
Pateó el avispero y desató “demonios”. La Intendencia de Paysandú (IP) incorporó en su rendición de cuentas el cobro de un canon por el uso de la caminería departamental. En realidad, la factura habría que pasársela a Julio María Sanguinetti, mentor de la ley de caducidad y de la coalición multicolor entre otros presentes, que en su primer gobierno (85-90) desarticuló el servicio ferroviario, dando pista al desarrollo de empresas transportistas; algunas de gran porte. Hoy se llama a prudente silencio.
Las mercaderías se mueven entre la capital del país y el resto del departamento y entre ellos mediante empresas transportistas. La producción nacional y ni que hablar, la vedette, la forestación se desplazan, sustantivamente, rumbo al sur, en camiones de distinto porte. Sacar la producción implica ingresar a predios, por caminos vecinales en todo el año; con énfasis en los periodos de cosechas.
El gravamen propuesto por el Intendente Nicolás Javier Olivera y aprobado por su bancada en la Junta Departamental, genera rechazos interesados y políticos.
Hace algunos meses, concretamente el 6 de marzo, el intendente, luego que un camión rompiera un camino que recién se había acondicionado y quedara atascado bloqueando ingreso a la localidad de Zeballos, salió con los tapones de punta y no escatimó adjetivos sobre una de las forestales con fuerte presencia en el departamento. En su cuenta de twitter publicó, sobre un camión saliendo de un predio sobre un camino reparado, que era “un acto criminal. La multinacional Montes del Plata nos muestra su desprecio por nuestros caminos y el cumplimiento de la ley. Protagonistas del terror vivido con los incendios y ahora con esto. Cero escrúpulos de ellos. Cero contemplaciones nuestras”. Parecía un radicalizado dirigente anti multinacionales. La empresa Montes del Plata había violado decreto que impedía, tras intensas lluvias. salir de predios con carga. Muchos pensaban que era una bravuconada. Este episodio es la génesis del canon. Se subió al slogan “el que rompe paga”.
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