Intendencia debe respuestas

Hoy, con el actual gobierno nacional sería imposible, dada su concepción de las políticas habitacionales, desarrollar un proyecto como el que se viene ejecutando en la Ex Textil Paylana.  El batacazo de esta osada y audaz decisión de la gestión Caraballo, en lo departamental, en acuerdo con el nacional de entonces y apoyo de las Federaciones, mañana tendrá un nuevo mojón cuando 34 familias de Coviappay inauguren edificio sobre Batlle Berres; el que albergará 34 familias (28 dos dormitorios y 6 tres dormitorios).

Sin perjuicio del posterior análisis de la implementación del proyecto, que en su diseño dejó muchos baches que luego generaron dificultades y un laburo extra de las cooperativas y sus equipos asesores y fue fundamento para la demora que hoy arrastra la actual administración en el desarrollo de infraestructura y equipamiento urbano, la inauguración deja expuesta, por los menos, tres valiosas enseñanzas.

Las cooperativas con su proceso autogestionario e idóneo y comprometido asesoramiento técnico son una formidable herramienta de acceso a un hábitat digno y proceso democrático de uso de la ciudad. Sin zonas o sectores desplazados. Paralelamente es posible pensar la ciudad, ahora que se discutirá el uso de la costa, con distintos usos del suelo, integrando poblaciones, necesidades y participación ciudadana; densificándola y mitigando procesos de especulación. El otro dato relevante es la imprescindible sinergia entre el Estado, a través de sus distintos espacios, la gente organizada y el asesoramiento técnico; en momentos en que desde el propio Ministerio se cuestiona, a veces al barrer, compromiso, cumplimientos, presencias técnicas.

Tal vez la inauguración, por extensión, permita a la comunidad aquilatar el proceso transformador que dicho proyecto implica y ello impacte en la performance de la Intendencia relativo al mismo. En el barrio dirían ponerse las pilas. Que la ciudad abandone su chatura. Vale un solo ejemplo de lo que hablamos. Cada cooperativa que ya está construyendo (Coviappay que termina, Covilan 50, Covisinpay y Coviapp; próximamente) pagó unos 200 mil dólares por cada fracción y ello incluía un proyecto urbano (infraestructura, servicios) con Decreto de la Junta Departamental. Se podrá observar que inaugura la primera, de las 8 cooperativas del proyecto (300 familias) habiendo la Intendencia resuelto muy poca cosa (subestación de UTE por ejemplo), cuando no las complicó.

El proyecto requiere y así viene siendo demandado por las cooperativas, algún Instituto como CTP y las Federaciones un plan de obras y un supervisor rentado como el que la Intendencia decidió incorporar para las obras del Fideicomiso II, así este proyecto se acelera y escapa un poco a la rutina institucional. Los tiempos de la gente requieren otra sensibilidad.

Sobre la inauguración de la cooperativa de ahorro previo, Coviappay, afiliada a FECOVI, algunas consideraciones. Siempre perfectible, pero es un capital para el movimiento, la correcta  y cuidadosa autogestión que realizaron (con la cual la cooperativa, que no era su fin, quedará con recursos disponibles), el compromiso de la empresa contratada y el asesoramiento del Instituto Asesor, local, Cooperativa de Trabajo Paysandú (CTP), que conjuntó un equipo técnico comprometido que, muchas veces, aportó más allá de sus responsabilidades  contractuales; por ejemplo alentando la conformación de una coordinación entre los 8 cooperativas y empujando, extremo concretado, una articulación mensual con la Intendencia.  La autogestión de Coviappay se destacó en el método de trabajo de la cooperativa desde sus Comisiones, plazo de obra (apegado al definido), incluso contra algún proveedor contumaz incumplidor (ya escribiremos de todo eso) interacción con cuerpo técnico y algo central: el escrupuloso manejo de los recursos que, lamentablemente, hay que preocuparse cada vez más por prácticas de “empoderamiento personal”.

Lo relevante, en momentos desaliento y renunciamientos, es saber que hay un potente torrente que involucra a la gente organizada, Federaciones, técnicos comprometidos y un movimiento contrahegemónico que contra todo pronóstico 50 años después pervive, es ejemplo mundial, genera maravillas como la obra de Coviappay, construye ciudad democrática y ciudadanía.

Ahí está la clave en los recortes que estiran procesos y buscan dinamitar el más potente proceso de construcción social de hábitat.

Aunque mañana lo verán: quienes hacen poco por resolver estos asuntos asociados a los derechos humanos tomarán en sus manos, ese instrumento tan apetecible llamado micrófono, e inundarán el ambiente de mucha simulación. ¡Pero no nos quitarán la alegría!

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