Prof. Dipl. Gabriela Arias

“Estás sólo para estudiar, no te puede ir mal.” “Está sólo para estudiar, no puede estar cansado todo el tiempo.”

Si habremos escuchado y muchas veces dicho esas frases, frases que limitan la vida de los niños y adolescentes a solamente recibir conocimientos.  Sin embargo sus vidas son mucho más significativas y ricas. Limitarlos a lo académico es privarles del desarrollo artístico, deportivo y social, en definitiva de todo aquello que los enriquece y los forma como personas más allá de lo académico.

Cuando se genera en los niños y adolescentes el deber ser excelentes académicamente les estamos dando a entender que no hay nada con más valor que los resultados que nos traen en un papel. Se les genera una carga emocional que lejos de favorecer sus aprendizajes, los disminuye y limita en sus procesos, entendiendo que no hay lugar para el error, porque no hay tiempo.

“Estudia para ser alguien en la vida”, ¿y antes de un título que son? Se limita su ser a un título u oficio, se da la idea de que sólo se ES si es funcional al mundo laboral.  Un aspecto fundamental del ser humano y que nos hace una especie única y “superior” es nuestra capacidad de vivir en sociedad, de generar vínculos. Mi experiencia hace que empatice con esos niños y adolescentes agobiados por la presión de ser ese alguien en un futuro, sin embargo desde su angustia me pregunto quién se ocupa y preocupa por el alguien que son ahora.

Las actividades deportivas, artísticas, el ocio, los hobbies y cualquier actividad que les interese a los niños y adolescentes que no sea estrictamente académica carecen de valor e importancia en su vida desde la mirada adulta y seria. Se pretende que un adolescente de 16, 17 años sepa con claridad que quiere “ser o hacer” (no es lo mismo) el resto de su vida. Se les critica si cambian de orientación en el liceo y se les condena si cambian de carrera. En esta visión los errores y vueltas a empezar no valen, son vistos como un fracaso, pero nos cruzamos por la vida con profesionales mediocres, producto de esa presión y visión. Pocas personas pueden decir que salieron airosos de esa presión y que realmente son lo que querían ser y hacen lo que querían hacer.

Esto no pretende ser una crítica negativa y mucho menos una descalificación al sistema educativo ni pretende restarle importancia a la formación académica. Sí es una interpelación a la sociedad y al rol del adulto de hoy. Adulto que hoy sufre las consecuencias de las frases antes mencionadas, adultos que viven para trabajar y no trabajan para vivir, que sufren con 40 años de presión alta, colesterol por estrés e innumerables patologías que antes eran características de los de más de 70.

Mensaje para los adolescentes

El momento de equivocarse es ahora. Volver a empezar no está mal. No saber que quieren ser o hacer es una característica de la adolescencia en cualquier lugar del mundo. Sentirse confundido y perdido es normal. No están sólo para estudiar. Y la más importante, ya son alguien en la vida.

1- Frase que ha pisoteado juventudes.