El país de la cola de paja

Realmente, en general, el funcionamiento de la Junta Departamental de Paysandú (JDP) es fuente de duras críticas, burlas y desconsideración ciudadana. Siendo un órgano representativo de la democracia local.  Esto no es óbice para expresar que, dentro de ese colectivo, y en todos los Partidos, hay gente estudiosa de los temas, que actúa con respeto (lo que no inhibe el debate por duro que sea) y con actitudes democráticas.

Ello obedece al, por momentos, incivilizado funcionamiento de la misma, donde la mayoría -con auxilio de la Presidencia- la maneja como si fuera una estancia.

Con frecuencia las oposiciones, -en organismo con resabios de mayorías automáticas-, deben terminar en la Justicia (judicialización de la política) para acceder a información que hace a su función; con amparo en la Constitución de la Republica que todos dicen respetar.

Es patético enterarse que los ediles del FA no puedan acceder a las resoluciones que adopta el presidente de la Junta. Las excusas para bloquear acceso son infinitas. Hay una suerte de creencia que quien ocupa un cargo es más importante que el funcionamiento institucional; democrático.

Fatiga comentar este asunto, pero haremos reseña.

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