Ubicada en el corazón del litoral argentino, Federación, una ciudad de poco más de 20.000 habitantes en la provincia de Entre Ríos, se ha consolidado en las últimas décadas como un verdadero paraíso termal. A solo dos horas y media de Paysandú.
Sus aguas termales, su entorno natural privilegiado y la calidez de su gente la convierten en un destino imperdible tanto para el descanso como para el turismo de bienestar.
Todo comenzó en 1994, cuando una perforación en busca de petróleo reveló un recurso mucho más valioso: aguas termales a más de 1.200 metros de profundidad, ricas en minerales y con propiedades terapéuticas. Desde entonces, el hallazgo cambió la historia de la ciudad. Las Termas de Federación se convirtieron en uno de los complejos termales más importantes del país, atrayendo a miles de visitantes por año, especialmente de provincias cercanas y del vecino país Uruguay.
El Secretario de Turismo de la ciudad Ezequiel Marozzini dialogó con diario 20Once contándonos que “el complejo termal actual cuenta con más de diez piscinas, cubiertas y al aire libre, con diferentes temperaturas, ideales para todas las estaciones. Además de las piletas recreativas, se ofrecen tratamientos de spa, masajes y circuitos de relajación. La infraestructura ha crecido con el tiempo: hoteles, cabañas, restaurantes y centros comerciales complementan la propuesta turística, haciendo de Federación un destino cada vez más competitivo”.
El atractivo no es solo el agua. El jerarca relató que la ciudad combina lo mejor del turismo termal con propuestas culturales, históricas y naturales. El Parque Termal, con su impecable parquización, se encuentra a escasos metros del lago Salto Grande, ofreciendo actividades náuticas, senderos para caminar y puestas de sol que enamoran. También es posible visitar el Museo de los Asentamientos, que narra la historia de la vieja Federación, ciudad que quedó bajo el agua cuando se construyó la represa hidroeléctrica de Salto Grande en los años 70.
“Federación renació con las termas”, asegura Marta, una vecina que trabaja como guía turística. “Después del traslado de la ciudad, costó mucho rearmarse. Las termas nos dieron una nueva identidad y trajeron esperanza”.
Durante la temporada alta –Semana Santa, invierno y verano– la ocupación hotelera alcanza el 100%, con visitantes que buscan aliviar dolencias musculares, afecciones dermatológicas o simplemente desconectarse del estrés cotidiano. Incluso, hay quienes eligen las termas como parte de tratamientos médicos, bajo recomendación profesional.
En un contexto donde el turismo de bienestar está en auge, Federación se posiciona con fuerza como una opción accesible, cercana y de gran calidad. “Lo que diferencia a Federación es el ambiente familiar, la tranquilidad y la seguridad. Es un lugar para todas las edades”, destacan desde la Secretaría de Turismo local.
La ciudad no deja de innovar. Recientemente se inauguraron nuevos espacios verdes, una bicisenda y proyectos de energías renovables que apuntan a un turismo más sustentable. Además, se están planificando nuevas perforaciones para ampliar la oferta termal y seguir atrayendo inversiones.
Federación ya no es solo una ciudad termal: es un ejemplo de resiliencia, desarrollo sostenible y turismo inteligente. Un destino que brota del corazón de la tierra… y también del corazón de quienes la visitan.



