Desde su llegada en 2001 desde la capital Guillermo García, a través de Tres Rábanos, ha revitalizado la escena cultural de Paysandú, posicionando al Teatro Florencio Sánchez como un referente en el interior uruguayo. No le estamos regalando nada, estamos colocando las cosas en su lugar.
Guillermo García es un productor artístico que, desde hace 17 años, lleva adelante una labor incansable en la producción de espectáculos en Paysandú. A través de su empresa Tres Rábanos, García ha logrado no solo revitalizar la oferta cultural de la ciudad, sino también posicionar al Teatro Florencio Sánchez como una de las paradas obligatorias para artistas nacionales e internacionales en sus giras por el interior de Uruguay.
La carrera de García comenzó en Montevideo, donde trabajó para reconocidas productoras como Abraxas Producciones. «Eso denota mi edad», comenta entre bromas, al recordar aquellos primeros pasos en la industria. Fue en esa etapa donde empezó a forjar su conocimiento y pasión por la producción artística. Sin embargo, en diciembre de 2001 decidió mudarse a Paysandú, una decisión que marcaría el inicio de un largo recorrido en la producción de espectáculos.
Una apuesta cultural en tiempos difíciles
Cuando García llegó a Paysandú, la situación económica era compleja. El verano de 2002 estuvo marcado por la crisis financiera en Argentina, que también afectó a Uruguay tiempo después. En ese contexto adverso, García notó que, aunque llegaban espectáculos a la ciudad, la frecuencia era muy baja y las propuestas artísticas eran esporádicas. «Había posibilidad, pero era un terreno en el que nadie se quería meter mucho, porque es un terreno complejo», que tiene sus riesgos explica.
Con esa visión, decidió crear un espacio para el desarrollo de espectáculos culturales de manera más constante, más periódica y organizada. Fue así como nació Tres Rábanos, una productora dedicada a gestionar obras teatrales, conciertos y eventos culturales que no solo revitalizó el ambiente artístico en Paysandú, sino que también abrió puertas para que más artistas recorrieran el interior del país.
El Teatro Florencio Sánchez, un símbolo cultural
Uno de los grandes logros de García ha sido la consolidación del Teatro Florencio Sánchez como un punto de referencia en la agenda artística nacional. «Paysandú y el Florencio Sánchez están en la agenda de los artistas que salen a recorrer el país», asegura orgulloso. A lo largo de estos años, el teatro ha recibido a múltiples artistas y producciones de renombre, contribuyendo a que la ciudad se posicione incluso por encima de otras localidades cercanas, como Salto y Mercedes, en términos de convocatoria y relevancia cultural. Es un dato de la realidad que Guillermo confirma.
García destaca que este crecimiento no es casual, sino fruto de un esfuerzo sostenido en la producción y promoción de eventos, así como en el trabajo conjunto con colegas locales. «Entre varios hemos logrado marcar en el mapa de las giras que Paysandú es un lugar de referencia, donde el público acompaña y los espectáculos funcionan bien», afirma.
Esta transformación también se debe, en parte, al desarrollo urbanístico y económico de Paysandú en los últimos años. «Hay un crecimiento notable en infraestructura, oferta gastronómica, hotelería y comercio. Además, la llegada de la Universidad y el impulso de las forestales han revitalizado la ciudad», explica García. Según él, estos cambios han permitido frenar la emigración de jóvenes y atraer nuevas familias, lo cual también contribuye al consumo de espectáculos culturales.
La pandemia y un nuevo desafío
Antes de la pandemia, García ya había decidido dedicarse exclusivamente a la producción de espectáculos. «Fue un salto importante, pero luego llegó la pandemia y todo se frenó. Sin embargo, esos años me sirvieron para recorrer y conocer prácticamente todos los teatros del interior del país», cuenta.
El 8 de junio, ¿para cuándo?
Este conocimiento profundo del circuito teatral le permitió identificar oportunidades y desafíos para futuros proyectos. Entre sus planes se encuentra llevar espectáculos de mayor calibre al Estadio 8 de Junio, un espacio recientemente renovado con capacidad para 4.000 personas. «Es un aforo ideal para eventos masivos, y con las nuevas instalaciones se podría competir con escenarios de Montevideo», sostiene.
Para García, uno de los obstáculos más grandes en el interior es el riesgo económico que supone organizar un espectáculo de gran nivel. «En Montevideo, los productores están acostumbrados a asumir esos riesgos porque la población permite una mayor venta de entradas. Acá, en el interior, hay que articular apoyos para que sea viable», explica. Sin embargo, se muestra optimista sobre el potencial de Paysandú para atraer grandes artistas, siempre y cuando se logren los apoyos necesarios y una correcta planificación.
El humor y la música, los reyes del escenario
A la hora de elegir los espectáculos, García apuesta principalmente por el humor y la música, los dos géneros que más convocan público. «El teatro dramático me encanta, pero la realidad es que cuando la gente sale, busca reírse o disfrutar de un buen concierto. Es lo que el público necesita para oxigenar el alma», señala.
Entre los artistas más convocantes en sus producciones, destaca a Germán Medina y Maxi de la Cruz, dos referentes del humor en Uruguay. «Medina tiene un gancho especial, una forma de contar historias que conecta con el público joven. Maxi, por su parte, es un artista polifuncional, capaz de hacer reír y emocionar en distintos formatos», comenta García. Además, asegura que ambos han demostrado un crecimiento artístico notable en los últimos años.
Un futuro de grandes apuestas
Mirando hacia adelante, García tiene grandes planes para Tres Rábanos. Entre ellos, la idea de consolidar a Paysandú como un destino obligado en los circuitos artísticos internacionales. «Si logramos traer artistas que estén en gira por Buenos Aires, Brasil o Chile, podríamos consolidar un corredor cultural que incluya a Paysandú», proyecta.
Para ello, considera fundamental el apoyo de actores estratégicos del gobierno departamental y del sector privado, con el fin de articular esfuerzos y asumir riesgos compartidos. «La clave es cumplir. Cuando decís que un espectáculo se va a hacer, tenés que cumplir. Es un compromiso con el público y con los artistas», afirma convencido.
Con casi dos décadas de experiencia en producción artística, Guillermo García continúa apostando por Paysandú, una ciudad que, gracias a su trabajo y al de otros colegas, se ha convertido en un referente cultural en el interior del país. Y para él, el camino recién empieza: «Esto es solo el principio; quiero que Paysandú sea aún más grande en el mapa cultural de Uruguay».



