Marcel Lucuix, referente inmobiliario analiza para 20once el auge de la construcción y el fenómeno del alquiler en la ciudad

Paysandú se transforma. Las grúas se alzan sobre el horizonte, los ladrillos se apilan a ritmo acelerado y las nuevas “torres” crecen donde antes había casas bajas o terrenos baldíos. En medio de este escenario, Marcel Lucuix, referente del sector inmobiliario local y presidente de la Cámara Inmobiliaria de Paysandú ofrece en charla con 20once una descripción de este fenómeno urbano que vive la ciudad.

El renacer del ladrillo: inversión segura y demanda al rojo vivo

“No hay propiedades. Está todo alquilado”, dice Lucuix apenas comienza la charla. Y no exagera. El mercado de alquiler está tan caliente que una unidad con un dormitorio por menos de $13.000 es casi imposible de conseguir.

“Hay mucha demanda, muy poca oferta. Lo que se construye se alquila antes de terminarse”, relata. Paysandú asiste a un boom silencioso de desarrollos urbanos: hay entre 16 y 17 edificios entre construidos y en obra, según su estimación.

La explicación es clara: el ladrillo es el nuevo refugio de los pequeños y medianos inversores locales.

“Hay mucha gente que tiene dinero debajo del colchón, literalmente. Gente que no confía en los bancos. Y ese dinero lo ponen en una unidad en construcción. La alquilan. Y si algún día no les sirve, la venden. Nunca pierden. Es una inversión segura”.

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