Imagen de archivo, 2018

Una cuadra antes de llegar la marcha a su destino estarán las fotos de los desaparecidos y “en cada una de ellas un par de zapatos” anuncian desde la organización. Este 20 de mayo, a 50 años de los asesinatos de Héctor Gutiérrez Ruiz, Zelmar Michelini, Rosario Barredo y William Whitelaw, se realizará una nueva marcha del silencio en todo el país.

En Paysandú, los organizadores (Intersocial de Paysandú y la Comisión de la Memoria) están convocando a concentrarse a las 18 horas en la céntrica Plaza Constitución.

Desde allí se caminará por la avenida 18 de julio hasta el Memorial, ubicado en la intersección con Silván Fernández; en la vereda del liceo Departamental N° 1 Química Farmacéutica Élida  Heizen. El Memorial recuerda a Nelsa Gadea, sanducera desaparecida en Chile.

La marcha en silencio y diciendo “¡presente!” al escuchar el nombre de cada desaparecido tendrá sus particularidades.

Antes de marchar, un grupo realizará una intervención urbana.

Una cuadra antes de llegar al Memorial, estarán las fotos de cada uno de los desaparecidos y en cada una de ellos un par de zapatos.

Los marchistas llevarán una vela encendida. Como en instancias anteriores los organizadores prevén la participación de cientos de ciudadanos.

El 12 de mayo el Consejo Directivo Central (CDC) de la UdelaR, -máxima instancia de conducción de la Institución- decidió acompañar la marcha del silencio y “exhortar a los Consejos y Directivas de los servicios universitarios a disponer la exoneración de tareas y el no registro de inasistencias para estudiantes, docentes y funcionarios técnicos, administrativos y de servicio el día 20 de mayo a partir de las 17:00 horas”. Por lo tanto, a los miembros del Centro Universitario de Paysandú (CUP) se les facilita la asistencia.

Además de “convocar a los miembros de este Consejo, encabezados por el Rector, a aguardar el paso de la Marcha del Silencio en la explanada de la Universidad de la República para su posterior incorporación a la misma”.

La movilización llegará a su edición número 31 bajo la consigna “Contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?”. María Elia Topolansky destacó en dialogo con la diaria el crecimiento de la participación ciudadana y la incorporación de jóvenes.

En diálogo sobre la actividad prevista, Topolansky remarcó que, a más de tres décadas del inicio de estas movilizaciones, el reclamo sigue vigente porque aún quedan muchos casos sin resolver.

“Hace 30 años que se está marchando y desgraciadamente todavía faltan muchísimos para llegar a los restos de muchos más desaparecidos”, expresó.

Una lista que sigue creciendo

Topolansky explicó que este año la nómina de detenidos desaparecidos incorporó ocho nuevos nombres —siete hombres y una mujer—, lo que generó interrogantes en parte de la población respecto a por qué el número continúa variando con el paso del tiempo.

La referente sostuvo que esto se debe a que nunca existió una lista oficial elaborada por el propio Estado.

“El Estado, que es el responsable de las desapariciones forzadas, nunca dio una lista de personas desaparecidas. Esa lista se fue construyendo a partir de las ausencias y, fundamentalmente, de las denuncias realizadas por familiares o allegados”, señaló.

Indicó que cada caso requiere un proceso de investigación para determinar si la ausencia estuvo vinculada al terrorismo de Estado o a otras circunstancias. En ese marco, subrayó la diferencia entre una desaparición común y una desaparición ejecutada desde el aparato estatal.

“No es lo mismo un conflicto entre personas a que sea el Estado, que es quien tiene el deber de cuidar a sus ciudadanos, quien los desaparezca. Ahí está presente todo el aparato burocrático y represivo del Estado”, afirmó.

Para ejemplificar esa diferencia, recordó el caso de Amparo Fernández en Paysandú, una mujer desaparecida hace algunos años y cuya causa tuvo una persona procesada, aunque el cuerpo nunca apareció.

“Eso es terrible para su familia y para toda la sociedad, pero es distinto a una desaparición organizada desde el Estado. Eso es lo que necesitamos que se entienda cuando hablamos de terrorismo de Estado”, enfatizó.

Una performance colectiva para representar la ausencia

Como ocurre cada año, la organización buscó incorporar una intervención distinta que otorgue una identidad particular a la movilización sanducera. En esta edición, el eje estará puesto en una representación visual y colectiva de la ausencia de los detenidos desaparecidos.

Topolansky adelantó que una cuadra antes de llegar al memorial estarán ubicadas las imágenes de los desaparecidos sobre estructuras de madera y, al pie de cada una de ellas, habrá un par de zapatos vacíos.

“Es una imagen que concebimos para reforzar la idea de ausencia. Esos zapatos están vacíos porque aún no hemos recuperado a esos compañeros desaparecidos”, explicó.

La propuesta consiste en que cada participante tome uno de los pares de zapatos y lo traslade hasta una margarita pintada en el pavimento frente al memorial. La margarita, símbolo histórico de la lucha de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, representa justamente la falta de uno de sus pétalos.

“La idea es ir llenando esa margarita con los zapatos vacíos. Es una especie de performance colectiva para que quienes vienen marchando puedan conectar de otra manera con la idea del vacío, de la ausencia y de la falta de esos compañeros”, indicó.

La actividad culminará con la entonación del Himno Nacional, como sucede tradicionalmente en cada Marcha del Silencio.

Además, integrantes de un colectivo proyectarán durante el recorrido las imágenes de detenidos desaparecidos sobre las paredes de la avenida 18 de Julio, aprovechando la baja iluminación de algunos sectores de la calle.

“Que las nuevas generaciones tomen las banderas”

Topolansky sostuvo que uno de los aspectos más significativos de las últimas ediciones ha sido la creciente participación de jóvenes y nuevas generaciones en la movilización.

“Lo que tratamos es que la idea de que hoy hay 205 compañeros y compañeras desaparecidas no se pierda”, señaló.

Añadió que quienes iniciaron esta lucha décadas atrás observan con satisfacción cómo el reclamo continúa vigente en sectores más jóvenes de la sociedad.

“Las generaciones más viejas, como yo y otros compañeros, sabemos que nos estamos yendo. Entonces es importante ver que esas banderas son tomadas por la gente joven y que se va a seguir marchando hasta que aparezca el último compañero desaparecido, hasta que la verdad sea un hecho”, expresó.

El origen de la Marcha del Silencio

Durante la entrevista telefónica Topolansky recordó también cómo surgió esta movilización en Uruguay. Explicó que la primera Marcha del Silencio se realizó en Montevideo en 1996, impulsada por familiares de detenidos desaparecidos y familiares de asesinados políticos.

Las impulsoras fueron Elizabeth Lestido y Matilde Rodríguez Larreta, quienes eligieron el 20 de mayo por tratarse de la fecha en que fueron asesinados en Buenos Aires Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, William Whitelaw Blanco y Rosario Barredo.

“Este año se cumplen 50 años de esos asesinatos, que todavía siguen envueltos en una nebulosa”, recordó.

Topolansky señaló que las primeras movilizaciones tuvieron una participación muy reducida, pero destacó la perseverancia de quienes mantuvieron vivo el reclamo.

“La marcha empezó con muy poquita gente en Montevideo, pero siguieron al año siguiente y al otro. Después eso se fue replicando en distintos departamentos”, relató.

En Paysandú, las marchas comenzaron en 1998 y, según explicó, desde entonces la convocatoria ha crecido de manera sostenida.

“Cada año vemos más gente que tomó conciencia de que esto no es solamente un problema de las familias directas, sino un problema de toda la sociedad”, afirmó.

Finalmente, remarcó que el reclamo por los desaparecidos involucra a toda la ciudadanía uruguaya.

“Por eso la consigna ‘Todos somos familiares’ expresa algo muy profundo. No se trata solamente de que falte el hijo de alguien o el padre de otra persona. El problema más general es que en el Uruguay, en plena democracia, todavía hay compañeros y compañeras desaparecidos”, concluyó.