Por Juan Andrés Pardo
Paysandú tiene termas únicas, patrimonio cultural y proyectos comunitarios que atraen visitantes, pero el gran reto es transformar esos recursos en crecimiento sostenido. En 2021, publicamos la Historia del Turismo en Paysandú. Recientemente actualizamos dicho informe (el que publicaremos próximamente en la web) y a partir del mismo presentamos un análisis de oportunidades en donde concluimos que la clave pasa por la planificación, articulación regional y mayor participación del sector privado. A continuación presentamos una síntesis de dicho trabajo.
El termalismo es nuestra carta más fuerte. Guaviyú, pionero en el litoral, y Almirón, único por su agua salada, poseen atributos diferenciales que no siempre hemos sabido capitalizar. A esto se suman experiencias comunitarias valiosas tales como proyectos «Rescatando la identidad» (Piñera–Beisso), La Estación más linda (Lorenzo Geyres), Camino a Tiatucura y Tierra de Esperanza, que demuestran que el trabajo con las comunidades genera propuestas auténticas y con arraigo. Sin embargo, por diversos motivos, muchos de esos proyectos han quedado en el olvido, pero generalmente estas contramarchas tienen un mismo factor: la ausencia de acciones estratégicas para gestionar el turismo.
Otro de los problemas recurrentes ha sido la dispersión de marcas. Paysandú necesita una identidad clara y sostenida en el tiempo. Descubrí Paysandú podría volver a ser la marca madre que unifique esfuerzos y optimice la inversión en promoción.
También urge retomar la articulación regional que supo funcionar con el Corredor Pájaros Pintados, o bien sustituirla por una estructura estable, con financiamiento plurianual, que permita integrar eventos, circuitos y campañas conjuntas. La alianza con Salto bajo la marca Destino Termas sigue siendo clave para ofrecer paquetes que combinen termalismo, turismo urbano y naturaleza.
El rol de la iniciativa privada
En los últimos años, desde la gestión pública se han concretado importantes inversiones y mejoras en infraestructura de uso turístico —como el aeropuerto, el Paseo Costero, el Estadio 8 de junio y el Estadio Artigas o las renovaciones en Guaviyú— que han elevado la capacidad y calidad del destino. Sin embargo, la respuesta del sector privado ha sido limitada. Falta mayor involucramiento empresarial para generar servicios, productos y experiencias que capitalicen estas mejoras, amplíen la oferta y diversifiquen la economía turística departamental. Sin esa participación, el potencial queda subutilizado.
Conectividad y visión a largo plazo
La modernización del Aeropuerto de Paysandú es una oportunidad para vincularnos con Buenos Aires y potenciar el turismo de eventos (MICE) y los citybreaks. Pero sin un plan integral de accesibilidad —que incluya transporte terrestre y fluvial— ese avance quedará limitado.
Pasar del diagnóstico a la acción
Paysandú no necesita inventar atractivos: ya los tiene. Lo que falta es profesionalizar la gestión, fortalecer la articulación público-privada y sostener procesos de trabajo con las comunidades. Solo así podremos dejar de hablar de “potencial” y empezar a medir más y mejores resultados.
Hay elementos suficientes para señalar que el turismo, al menos en mejora de infraestructura y nuevos atractivos, ha avanzado. Lo que sigue faltando es convicción por parte del sector público y también privado. En el primer caso, asumiendo desde la IDP el liderazgo para gestionar al sector en todo el territorio y combinando esfuerzos con otros actores públicos y sector privado. En el segundo caso, apostando realmente al diálogo y aunando esfuerzos para emprender y apoyar así a potenciar a Paysandú como destino.
El desafío está planteado. Y la historia ha demostrado que cuando hay planificación, coordinación e inversión, el turismo puede ser mucho más que una promesa. Y acá nomas, cruzando el río, tenemos un ejemplo muy claro de ello.



