Con más de medio siglo de trayectoria en la producción y venta de carnes de calidad, El Novillo Alegre inauguró oficialmente su nuevo local en Paysandú en la tardecita de hoy sumando así un eslabón más a su cadena de sucursales que ya abarca Montevideo, Canelones y Maldonado.
La apertura no fue un paso improvisado. Según contó Pedro Gottesman a diario 20once, uno de los responsables de la empresa, este proyecto venía gestándose desde hacía al menos cinco años. “Siempre tuvimos la idea de llegar al norte y al interior del país. Nos parecía un paso natural para la marca, pero había que encontrar el momento y el lugar adecuado”, explicó.
Ese lugar finalmente apareció: una esquina estratégica, conocida por los sanduceros por haber albergado años atrás una estación de servicio (Rincón y Vizconde de Mauá). Hoy, el predio de 600 metros cuadrados combina 300 metros de salón de ventas y 300 metros destinados a un amplio estacionamiento con capacidad para unos 30 vehículos, algo que Gottesman considera clave. “El acceso cómodo y el espacio para estacionar son diferenciales que la gente valora muchísimo a la hora de hacer sus compras”.
Calidad garantizada desde el campo
La filosofía de El Novillo Alegre se basa en un control total de la cadena de producción. La empresa faena su propio ganado y abastece sus carnicerías de manera directa, sin intermediarios. “Es la manera de mantener el estándar de calidad que nos caracteriza. Tenemos un proceso cuidado, con más de 50 años de experiencia, y eso se traduce en un producto confiable y parejo”, subrayó Gottesman.
La propuesta de la sucursal sanducera incluye una variada selección de cortes de carne vacuna, ovina y porcina, así como una fiambrería con quesos, embutidos y otros productos frescos. Pero la idea es ir más allá: dentro del predio hay espacio para dos locales adicionales, donde se proyecta ofrecer productos complementarios para que el cliente encuentre todo en un mismo lugar.

Un desafío logístico superado
Llevar carne fresca a 400 kilómetros de su planta central implicó repensar la logística. “No es lo mismo entregar a 50 o 100 kilómetros que hacerlo a Paysandú. Hubo que ajustar la planificación, pero sabíamos que valía la pena. Esta ciudad tiene un público que aprecia la buena carne y queríamos estar presentes”, destacó.
En el local trabajan actualmente siete personas, todas con el desafío de posicionar rápidamente la marca en la plaza local. Gottesman afirma que la respuesta inicial ha sido positiva, con clientes que ya reconocen el nombre por referencias de otras ciudades.
Una invitación a los sanduceros
El empresario extendió una invitación abierta: “Queremos que la gente venga, nos conozca, pruebe nuestros productos y vea la diferencia. Nuestra propuesta es calidad, servicio y una experiencia de compra cómoda”.
Y para quienes se acerquen en los primeros días, El Novillo Alegre promete no solo buenos precios, sino también la posibilidad de degustar cortes especiales, como cordero y asados preparados.
Con esta apertura, la marca no solo amplía su presencia geográfica, sino que reafirma su apuesta a crecer en el interior, manteniendo la esencia que la consolidó en el sur: un compromiso firme con la calidad y la atención personalizada.