Nueve ediles del Frente Amplio presentaron una moción en la Junta Departamental para atender el avance de la plaga que amenaza el arbolado urbano y el patrimonio natural. El planteo fue aprobado por unanimidad y se derivó a la Comisión de Higiene y Medio Ambiente.

En la última sesión de la Junta Departamental de Paysandú, un tema ambiental encendió las alarmas de los legisladores: la expansión del picudo rojo, un insecto que ataca a distintas especies de palmeras y que en los últimos años ha comenzado a detectarse en el litoral uruguayo. La moción fue presentada por los ediles frenteamplistas Roberto Ciré, Federico Costa, Jessica Saavedra, Renzo Giardelo, Martín Bálsamo, Emiliano Viana, Bruno Puglia, Katherine Martínez y Soledad Luna, y contó con la aprobación unánime del plenario.

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es originario del sudeste asiático, pero se ha expandido rápidamente por Medio Oriente, Europa y América, convirtiéndose en una de las plagas más destructivas para las palmeras. Su larva perfora los tejidos internos de la planta, provocando un daño silencioso que muchas veces se detecta cuando ya es demasiado tarde y la palmera se encuentra irrecuperable.

Durante la exposición, los ediles remarcaron la importancia de actuar con rapidez para evitar que la plaga se instale con fuerza en Paysandú, un departamento que cuenta con una valiosa presencia de palmeras tanto en espacios públicos como en jardines privados y predios patrimoniales. “Estamos frente a una amenaza seria, que puede afectar no solo el paisaje urbano sino también el patrimonio histórico y turístico de la ciudad”, subrayó el edil Roberto Ciré.

Por su parte, Jessica Saavedra hizo hincapié en la necesidad de desplegar campañas de información para que la población pueda identificar síntomas tempranos en las palmeras, como la caída anómala de hojas o perforaciones en la base del tronco. “La colaboración ciudadana es fundamental: si los vecinos saben qué buscar, la detección precoz puede marcar la diferencia”, afirmó.

La moción aprobada por la Junta establece que el tema sea tratado en la Comisión de Higiene y Medio Ambiente, con el objetivo de coordinar acciones junto a la Intendencia, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y especialistas en sanidad vegetal. El edil Federico Costa recalcó que “no alcanza con la buena voluntad de los gobiernos departamentales; se necesita un plan nacional de manejo de la plaga que brinde herramientas técnicas y financieras para hacer frente al problema”.

Desde el Frente Amplio también se señaló que la plaga no solo representa una pérdida estética, sino que acarrea consecuencias económicas, ya que la eliminación de ejemplares enfermos y su eventual sustitución implican costos elevados para la Intendencia y para particulares. A su vez, se advirtió sobre el riesgo de que el picudo rojo se disemine hacia áreas rurales, afectando plantaciones ornamentales o productivas.

El edil Renzo Giardelo destacó que el fenómeno debe abordarse como parte de una política integral de protección ambiental, recordando que Paysandú ya ha sufrido en el pasado la introducción de especies invasoras que alteraron su ecosistema. En esa línea, Martín Bálsamo remarcó la necesidad de fortalecer los controles en viveros y puntos de venta de plantas ornamentales.

La unanimidad con que se aprobó la moción refleja la comprensión compartida de que el picudo rojo no distingue fronteras partidarias ni jurisdicciones. “Estamos defendiendo un patrimonio natural que pertenece a todos los sanduceros”, expresó Emiliano Viana, mientras que Katherine Martínez resaltó la importancia de que el tema sea acompañado por la sociedad civil, organizaciones ambientales y centros educativos.

Con este planteo, la Junta Departamental busca encender una luz de alerta y actuar a tiempo frente a una amenaza que en otras regiones ha causado estragos irreversibles. “Si nos demoramos, las consecuencias pueden ser devastadoras”, advirtió Soledad Luna al cierre de la exposición.

La resolución aprobada habilita ahora a la Comisión de Higiene y Medio Ambiente a iniciar gestiones, elaborar informes técnicos y proponer medidas concretas para la protección del arbolado. Paysandú, ciudad históricamente vinculada a sus plazas, bulevares y avenidas arboladas, se prepara así para enfrentar un desafío que pone a prueba su capacidad de prevención y cuidado del entorno.