Sebastián Soria, el delantero naturalizado catarí nacido en Paysandú, volvió a la selección de Qatar después de ocho años desde su última convocatoria. A sus casi 42 años, fue convocado por Julián Lopetegui para la recta final de las eliminatorias asiáticas, y participó en el partido decisivo, ingresando en los últimos 30 minutos para que su selección sellara la clasificación al Mundial 2026. 

Soria admitió que le resultó “muy raro” regresar a la selección tras tanto tiempo, y agradeció a Dios por esta nueva oportunidad: considera que estaba “en los planes de Dios”. 

Una parte emotiva de su relato fue el gesto recibido dentro del campo: cuando ingresó al partido, Akram Afif, capitán de Qatar, le entregó el brazalete. Soria lo agradeció públicamente, diciendo que ese momento significó más de lo que las palabras pueden expresar. 

Para Soria, varios factores confluyeron para que su llamado se cristalizara: su buen rendimiento en el Qatar SC, el buen estado físico y los minutos que está teniendo en el club. Él ve su convocatoria como una especie de “regalo” y, al mismo tiempo, como una nueva oportunidad para cumplir un sueño: jugar finalmente un Mundial.

Respecto a Fabricio Díaz, otro uruguayo que actualmente juega en Qatar (en Al-Gharafa), Soria habló con él tras la convocatoria. Contó que Díaz le escribió para felicitarlo, que está muy bien y que sí existe la posibilidad de que sea nacionalizado para jugar con la selección catarí. Pero Soria enfatizó que la decisión final debe ser de Díaz, pensando en lo mejor para su familia. 

Por su parte, Díaz ha reconocido el interés de Qatar en nacionalizarlo, pero también ha dicho que necesita “cinco años ininterrumpidos” viviendo en el país para poder hacerlo. Aun así, no ha cerrado la puerta: comentó que, más allá de su prioridad de jugar para Uruguay, le “encantaría” tener la oportunidad de representar a Catar si llega la propuesta correcta.