Cada vez que cruzo el puente internacional Paysandú-Colón me surge la misma reflexión: ese espacio, por donde ingresan miles de visitantes al país, tiene un enorme potencial como punto de bienvenida turística. El paso de frontera no es solo un lugar de tránsito ni un trámite administrativo; para muchos turistas es el primer contacto con Uruguay y con la forma en que nos presentamos como destino.
En ese sentido, el estado general del paso y, en particular, la situación del Centro de Información al Turista del Ministerio de Turismo -que permanece habitualmente cerrado- invitan a pensar en oportunidades de mejora. La primera imagen que recibe quien llega desde el exterior es parte fundamental de la experiencia turística, y cuidar ese detalle es tan importante como cualquier campaña de promoción.
Es cierto que una gran parte de los visitantes que ingresan por este paso continúa su viaje hacia el este del país o incluso hacia Brasil. Sin embargo, que Paysandú sea un destino de paso no debería implicar resignarse a ese rol. Por el contrario, puede ser una invitación a ensayar estrategias que motiven a detenerse, conocer y, eventualmente, regresar.
Reactivar y actualizar el Centro de Información al Turista podría ser un primer paso concreto. No se trata únicamente de mejorar el estado edilicio, sino de repensar su funcionamiento y su vínculo con el territorio. El Ministerio de Turismo podría, por ejemplo, generar acuerdos de pasantías con UTU, incorporando estudiantes de Bachillerato de Turismo o de carreras terciarias vinculadas al sector para atender el Centro. De este modo, se fortalecería el servicio al visitante y, al mismo tiempo, se generarían instancias reales de formación práctica para jóvenes que hoy se están capacitando.
A partir de allí, podrían desarrollarse acciones promocionales sencillas pero efectivas: distribución de información actualizada, propuestas de circuitos cercanos, difusión de eventos culturales, beneficios para turistas extranjeros o invitaciones a descubrir atractivos del litoral. Acciones de bajo costo, pero de alto impacto simbólico, que refuercen la idea de un país anfitrión, activo y comprometido con el turismo.
Este trabajo podría articularse de manera natural con la Dirección de Turismo de la Intendencia de Paysandú, generando promociones específicas para el departamento y fortaleciendo una estrategia conjunta de captación de visitantes. No se pierde nada en intentarlo; por el contrario, hay mucho más para ganar que para perder.
La reflexión final va más allá del puente o del edificio. Mejorar la calidad de la atención desde el ingreso mismo al país implica también abrir oportunidades laborales y formativas para quienes se están preparando en el sector turístico. Paysandú cuenta con Bachillerato en Turismo, y en el vecino departamento de Salto funciona el Polo Educativo Tecnológico, con diversas carreras vinculadas al área.
Invertir en una mejor bienvenida es invertir en turismo, en educación y en desarrollo local. Porque muchas veces, la experiencia de un destino comienza mucho antes de llegar a su plaza principal. Comienza, simplemente, con cómo recibimos a quienes nos visitan.
Juan Andrés Pardo




