Por Salomón Reyes

Asistí a mi primer maratón de cine nocturno hace algunos años en Ciudad de México. Era una pequeña sala del Centro Cultural José Martí, en la estación del Metro Hidalgo, donde cabían unas 60 personas y los asientos estaban para llorar. Después de ver dos películas seguidas me quedé dormido, así que ya no supe cuando empezó la tercera. Un grito nos despertó de improviso a varios que ya roncábamos y es que el vampiro se le había aparecido de repente a la final girl de la película. Cuando vimos nuestra cara somnolienta, iluminada por la luz azulosa de la pantalla, en vez de asustarnos, nos cagamos de la risa, supongo que por la vergüenza de que te despierten en una sala de cine. Eso sí, nunca estuve seguro si el grito que escuchamos, vino de las butacas, de la misma película o en realidad fue la pesadilla que ya traía conmigo.

Esa noche conocí gente increíble que tenía los mismos gustos cinéfilos que yo y  que gozábamos con esas sesiones infinitas de cine en donde podíamos ver películas que teníamos pendientes y que de otra manera eran difíciles de juntar. Al amanecer, salíamos muertos de sueño de la sala, sin tener muy claro para dónde quedaba nuestra casa. Éramos literalmente zombies matutinos y mientras nos íbamos despidiendo, comentábamos las escenas que nos habían gustado o las que necesitaban realizarse mejor, porque eso sí, también sentados en la butaca, éramos excelentes directores de cine.

Vivir un maratón nocturno de cine fantástico y terror no es solo sentarse frente a una pantalla y dejar que pasen la horas sin importar lo que estoy viendo: es ingresar a un ritual colectivo donde la temática, el ambiente, el sonido y la imaginación se combinan para generar una experiencia lúdica y hasta onírica, en el sentido literal de la palabra.

En las últimas ediciones, el NOX FILM FEST ha comprobado como el maratón de cine ha atraído a un público espontáneo, descontracturado y con ganas de vivir la noche al arrullo de los gritos y jumpscares de una película de terror. En el primer año, recuerdo que vinieron barras de amigos que se entretenían con juegos de rol  mientras la película seguía corriendo y es que no necesariamente hay que venir al Nox a ver películas. Durante las funciones, la gente de diferentes clases e ideologías, se mezclan sin prejuicio en una sanísima experiencia audiovisual.

Este es el espíritu del maratón, crear comunidad que entiende el mismo lenguaje y que se une cierta noche de enero, por una buena causa: ver cine de terror sin presión, sin tiempo y a veces sin plata. Es una energía colectiva difícil de describir pero también difícil de olvidar. Es una inversión rentable en tiempos de verano.

En la edición 2026, el NOX ha traído títulos tremendos. Algunas de estas películas tratan sobre criaturas escalofriantes, mundos sobrenaturales y realidades paralelas . Habrá risas, gritos, aplausos, silencios y por supuesto, miedos que en compañía de otros, se sobrellevan mejor.

Además de cine, habrá pop, panchos, refrescos, buzos oficiales del Nox y un montón de anécdotas que acompañan las proyecciones de esa larga noche.

El MARANOX, maratón de cine del Nox Film Fest arranca el próximo 10 de enero a partir de las 20:30 hrs, en el Mercado 18 de Julio de Salto. Los amantes del cine fantástico y terror tenemos una cita o un sueño por realizar. Recuerda: es Entrada Libre y Gratuita.