Desde noviembre del año pasado, María Belén Capurro preside el Centro Comercial e Industrial de Paysandú (CCIP), una institución histórica para la vida económica del departamento que hoy busca iniciar una nueva etapa. Con una directiva renovada, integrada por mujeres y varones jóvenes, la dirigente reconoce que el principal desafío de su gestión será recuperar la confianza de los comerciantes y volver a posicionar al Centro como una herramienta útil y cercana para el sector.

“El mandato es por dos años, 2026 y 2027, y después se vuelve a evaluar. Asumimos con una comisión muy renovada, con mucha energía, y con una idea muy clara: volver a nuclear a los comerciantes, que vuelvan a sentir que el Centro Comercial es su casa”, afirmó.

Capurro señaló que en los últimos años se produjo un quiebre en la relación entre la institución y parte del comercio local. “Se perdieron socios, se perdió credibilidad y también se perdió conocimiento de lo que realmente significa el Centro Comercial para Paysandú. Eso es lo que queremos revertir”.

Un puente entre el comercio y el Estado

Para la presidenta del CCIP, la institución debe funcionar como un nexo entre los comerciantes, el Estado y los distintos actores sociales. “No importa si es un pequeño negocio de barrio o una gran superficie, todos tienen que sentirse representados. Nosotros estamos para acompañar, para orientar, para brindar herramientas y respaldo”.

En ese sentido, destacó el trabajo conjunto con otros centros comerciales del país, especialmente en temas fronterizos. “Lo del aumento del descuento en el combustible fue un logro de todos los centros comerciales trabajando juntos. Eso tiene un impacto directo en el comercio sanducero”.

También subrayó el apoyo de actores políticos y sociales. “Tuvimos el respaldo del diputado Fermín Farinha, de ediles, de Jefatura, de Mides. Sin ese trabajo en conjunto no es posible avanzar”.

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