En los últimos días, la agenda estuvo marcada por una sucesión de propuestas que convocaron a miles de personas: desfiles de comparsas por Avenida Brasil, espectáculos musicales, la elección de la Reina del Carnaval en el Teatro Eduardo Franco y, como punto culminante, el Festival de la Playa – Sesión 1, un evento que logró colmar el Anfiteatro del Río Uruguay y dejar una señal clara de hacia dónde puede proyectarse la ciudad en materia de grandes espectáculos al aire libre.
En diálogo con Esteban Álvarez, uno de los socios organizadores del festival, quien compartió detalles del proceso, los desafíos asumidos y la evaluación de un evento que superó ampliamente las expectativas iniciales.
Una idea que nació del público
Álvarez explicó que la iniciativa surgió luego de años de escuchar a la gente en distintos eventos bailables organizados por las productoras Titan y Fuera de Rutina. “Siempre aparecía el mismo comentario: por qué no hacer un festival, traer bandas, artistas, generar un evento al aire libre para toda la familia”, relató. Esa inquietud fue madurando hasta transformarse, hace aproximadamente tres meses, en una idea concreta: llevar adelante un festival en el Anfiteatro del Río Uruguay.
El nombre “Festival de la Playa – Sesión 1” no fue casual. Desde el comienzo, los organizadores pensaron la propuesta como un proyecto con continuidad. “Queríamos dejar la puerta abierta a una segunda edición, pero primero necesitábamos ver qué impacto tenía, cómo respondía la gente”, señaló Álvarez, reconociendo la incertidumbre propia de una apuesta de esta magnitud.
Gestión privada y apoyo institucional
El festival fue impulsado por empresarios privados, con el acompañamiento de la Intendencia Departamental de Paysandú, que facilitó el uso del anfiteatro y colaboró en aspectos logísticos. Álvarez destacó que no siempre es sencillo poner en marcha un evento de gran escala en un espacio público tan emblemático, y remarcó la importancia del trabajo coordinado entre privados y el Estado.
“Somos gente laburadora, que trabaja todos los días, y tomar el riesgo de organizar un festival así implica un costo muy elevado”, expresó. Aun así, la convicción de que el público acompañaría fue clave para avanzar.
Dos noches, diez bandas y miles de personas
El Festival de la Playa se desarrolló durante dos jornadas, viernes y sábado, y contó con una grilla de diez bandas y artistas de reconocida trayectoria. La selección no fue sencilla: los organizadores manejaban un abanico de más de 30 propuestas, pero debieron ajustar la programación en función de disponibilidades y tiempos.
Sobre el escenario pasaron, entre otros, Florencia Sosa, Damián Lescano, Mentek´tos, Sonido Cristal, Martín Segovia, La Auténtica, Vanesa Britos, La Penúltima, Fede Rojas, y como número central, The la Planta. Cada espectáculo aportó su impronta y consolidó un clima festivo que se mantuvo durante ambas noches.
La respuesta del público fue contundente: alrededor de 8.000 personas asistieron el viernes, mientras que el sábado el anfiteatro se vio completamente colmado, con unas 12.000 personas, totalizando cerca de 20.000 asistentes en todo el fin de semana.
Un festival pensado para la familia
Uno de los ejes centrales del proyecto fue la inclusión y accesibilidad. Las entradas tuvieron valores simbólicos —150 pesos el viernes y 200 el sábado— y los menores de 10 años ingresaron gratis, siempre acompañados por un adulto. Además, se trabajó con los puestos de comida y bebida para mantener precios accesibles.
El predio incluyó patio gastronómico, juegos para niños y espacios recreativos, lo que permitió que familias enteras disfrutaran del evento. “Veíamos a los niños, a los adultos y a los adolescentes compartir, cantar y bailar juntos. Eso era lo que buscábamos”, señaló Álvarez.
Impacto turístico y generación de trabajo
Más allá del espectáculo musical, el Festival de la Playa tuvo un fuerte impacto en el movimiento turístico. Según los organizadores, llegaron excursiones desde Sarandí Grande, Salto, Mercedes, Guichón, Quebracho y otros puntos del país, además de visitantes particulares desde Montevideo y distintos departamentos.
“Indirectamente, más allá del festival, trabaja muchísima gente”, explicó Álvarez, destacando que la actividad benefició a rubros como gastronomía, transporte, alojamiento, seguridad, salud y logística. Durante los dos días del evento se generó empleo y se dinamizó la economía local.
El desafío de organizar en un escenario emblemático
Organizar un festival en el Anfiteatro del Río Uruguay implicó una logística compleja. Seguridad privada, Policía, Prefectura, tránsito, atención sanitaria y coordinación técnica fueron solo algunas de las áreas que debieron articularse. “Son muchísimas cosas que engloban un evento de esta magnitud”, resumió el organizador.
A pesar de los riesgos, la evaluación final es positiva. “Nos queda la satisfacción de que la familia haya podido disfrutar y de haber estado a la altura del desafío”, afirmó.
El futuro: Sesión 2 en 2027
El cierre del festival dejó una confirmación clave. Con la presencia de autoridades departamentales, incluido el intendente interino, se anunció oficialmente que el Festival de la Playa llegó para quedarse. La segunda edición ya tiene fecha: 12 y 13 de febrero de 2027, nuevamente en el Anfiteatro del Río Uruguay.
Con más tiempo para planificar y la experiencia adquirida, los organizadores comienzan a proyectar un evento aún más consolidado. “Esto nos da fuerza para seguir”, concluyó Álvarez el diálogo con Horizonte FM y diario 20once.