Con palabras cargadas de emoción el director de Cultura, Eugenio Pozzolo, dio la bienvenida a Carlos Blanco Fadol, el creador sanducero que vuelve a su tierra para presentar su libro número 15. El encuentro será este viernes a las 20 horas en el Auditorio Municipal de la Casa de Cultura, en una velada que promete ser tan intensa como la historia que atraviesa la obra.
“Con muchísima alegría recibimos a Carlos Blanco Fadol, que acaba de llegar de Colombia”, expresó Pozzolo al anunciar la actividad. Invitó a todos los sanduceros a acompañar la presentación y destacó el honor que significa que el autor haya elegido Paysandú para compartir este nuevo trabajo. “Es un gusto que usted nos elija para venir a presentar el libro”, subrayó.
Blanco Fadol no es un artista convencional. Escritor, poeta, inventor, escultor, dibujante, compositor y cantautor, se define a sí mismo —y lo definen quienes lo conocen— como una figura renacentista. Con más de 2.400 reportajes publicados en 24 lenguas y en 50 países, su trayectoria internacional es tan vasta como diversa. “Mi obra es muy difícil de encauzar porque tiene diferentes vertientes”, explicó. Esa multiplicidad creativa ha sido, a la vez, su sello distintivo.
En su historial figuran más de cien inventos —algunos de varios metros de altura— y la creación de instrumentos musicales originales. El primero de ellos se llamó “Paysandú”, un gesto que refleja el vínculo indeleble con su ciudad natal. “Yo soy porque soy de aquí”, afirmó. Recordó con cariño a sus maestros y la formación recibida en su infancia, a la que atribuye el impulso creativo que lo acompañó desde los seis años.
Su vida ha estado marcada por desafíos singulares. Ha restaurado durante años una casa en ruinas hasta convertirla en un espacio único, con una biblioteca que ocultaba, tras un mecanismo secreto, una bóveda de piedra convertida en museo. El lugar fue visitado por televisiones de distintos países, atraídas por la originalidad del concepto.
Pero el eje de la presentación será “Total, si mañana nos vamos”, un libro atravesado por la experiencia extrema y la reflexión existencial. La obra reconstruye una travesía iniciada a fines de los años sesenta, cuando junto a tres amigos emprendió un recorrido de 14.000 kilómetros por América con apenas diez dólares cada uno. La aventura, que incluyó caminos selváticos y rutas improvisadas, se vio abruptamente interrumpida en Panamá, donde fueron detenidos en el contexto de una dictadura militar recién instaurada.
Lo que parecía una escala más en el viaje se convirtió en un calvario: cinco meses en una cárcel subterránea, en condiciones infrahumanas, compartiendo espacio con delincuentes comunes y sometidos a torturas. “Fue un secuestro. No teníamos ningún delito”, sostuvo. El libro está dedicado a quienes han vivido, viven o vivirán la experiencia de estar presos siendo inocentes.
El título nació en ese encierro. “Total, si mañana nos vamos”, dijo entonces a sus compañeros. La frase encierra una doble lectura: la esperanza de recuperar la libertad al día siguiente y, al mismo tiempo, la conciencia de la fragilidad de la vida. Esa dualidad atraviesa la obra, que no busca posicionarse políticamente sino denunciar la injusticia y reivindicar la dignidad humana.
Blanco Fadol aclaró que el libro no es un alegato partidario, sino un testimonio humano. A la crudeza del encierro se suma la dimensión luminosa del viaje: el humor, la picaresca, la música, el espíritu juvenil de una generación marcada por el mayo francés y la cultura hippie. “Tiene risa, lágrimas, entusiasmo e indignación. Lo sientes todo”, describió.
La publicación cuenta con el sello “Talento” otorgado por la editorial, una distinción reservada a obras en las que apuestan especialmente. Según el editor, el texto posee estructura de guion cinematográfico y podría convertirse en película con mínimos ajustes. Para el autor, es el mejor de sus quince libros: “Tiene un componente muy fuerte, te moviliza por dentro”.
Además de su faceta literaria, Blanco Fadol recordó gestiones que impulsó para hermanar Paysandú con ciudades españolas como una ciudad de Albacete, y Valencia, en iniciativas culturales vinculadas al tambor y a la identidad compartida. Son capítulos menos conocidos de una vida que parece multiplicarse en cada etapa.
Tras una década sin regresar, vuelve ahora a la ciudad que lo vio crecer. Aunque en realidad había estado hace dos años. “Siempre he querido a esta tierra”, afirmó, evocando el río Uruguay y la calidez de su gente. La presentación de este viernes será, además de un acto cultural, un reencuentro.
La invitación está hecha. A las 20 horas de este viernes en el Auditorio Municipal, Carlos Blanco Fadol compartirá con el público una historia de aventura, dolor y resiliencia, condensada en una frase que resume el pulso vital de su libro: total, si mañana nos vamos.