La fuerza política departamental emitió una declaración pública en defensa de la producción estatal y del trabajo en la planta sanducera. Reclaman revisión “política y técnica” de la decisión y abren debate sobre el modelo productivo.
La Mesa Política Departamental de Paysandú del Frente Amplio emitió ayer una declaración pública en la que expresa su rechazo al plan de readecuación de la producción de portland en la planta local de ANCAP, y reclama que ningún trabajador o trabajadora pierda su fuente laboral.
El pronunciamiento se da tras el anuncio de cambios en la operativa de la planta sanducera, una medida que ha generado preocupación en el ámbito sindical y político del departamento. En el documento, la fuerza política sostiene que la decisión no puede analizarse “únicamente bajo el criterio de la rentabilidad contable”.
Desde una perspectiva ideológica explícita, la Mesa Política afirma que el Estado “no es ni debe ser una empresa privada cuyo único parámetro sea la tasa de ganancia”, y reivindica su rol histórico en la organización de la producción en función del interés social, el desarrollo territorial y la soberanía nacional.
Respaldo a los trabajadores
Uno de los ejes centrales del comunicado es el respaldo a los trabajadores organizados. La declaración reafirma la legitimidad de sus reclamos en defensa del trabajo digno, las condiciones laborales justas y la continuidad de la producción nacional.
“En momentos de incertidumbre y dificultades”, expresa el texto, la fuerza política departamental sostiene que la respuesta no puede ser “cerrar, ajustar y desplazar trabajadores”, sino apostar a la planificación, la inversión, la modernización tecnológica y la participación de los trabajadores en las decisiones.
La industria del cemento es definida como un insumo estratégico para la infraestructura, la vivienda y la planificación del desarrollo. En esa línea, advierten que debilitar su producción pública podría profundizar la dependencia de capitales privados o importaciones, afectando la capacidad del país para definir su propio rumbo productivo.
Debate sobre el modelo productivo
Más allá de la coyuntura puntual, el comunicado introduce una discusión de fondo. La Mesa Política convoca a abrir un debate interno sobre el modelo productivo que necesita el país, planteando que el desafío no es “defender estructuras ineficientes sin crítica y autocrítica”, sino definir bajo qué lógica se gobierna.
En ese sentido, se plantea una disyuntiva entre una lógica “empresarial capitalista y neoliberal” y los valores y principios históricos del Frente Amplio. La referencia remite a las resistencias de las décadas de 1990 y 2000 frente a los procesos de privatización impulsados por gobiernos de derecha.
Asimismo, el documento advierte sobre el impacto territorial de eventuales decisiones que afecten la planta de Paysandú. “No se pierde solo un balance: se debilita el tejido social”, señalan, al tiempo que alertan sobre el riesgo de profundizar la desindustrialización del interior y consolidar un modelo “concentrado y centralista”.
Revisión y garantías laborales
En la parte resolutiva, la Mesa Política reclama una revisión política y técnica de la medida anunciada y exige que ningún trabajador o trabajadora quede sin su fuente laboral digna.